Son épocas difíciles para el inversor y no sólo en la Argentina. Hay alternativas que ya mostraron alzas significativas, como el oro, y cuya ganancia esperada no es muy elevada. Hay otras que aún no lo han hecho, pero son de alto riesgo. De todas maneras, conviene repasar el menú de apuestas conservadoras. Lo interesante para destacar es que un mercado tan agitado como el que se observó en enero dejó variables desarbitradas en la plaza financiera local y que presentan atractivos rendimientos.
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Una de ellas corresponde sin duda a los títulos de deuda de empresas. Lógicamente, el tradicional plazo fijo en pesos es otra opción, pero con una inflación real en torno a 20% o más, resulta poco conveniente. En sí, ganarle al alza de los precios minoristas es una tarea complicada y prácticamente imposible, si se buscan alternativas conservadoras. Para peor, se está a merced de los movimientos en Wall Street y de definiciones o no de Ben Bernanke, el titular de la Reserva Federal.
Por ello es que más allá de que no se le gane a la inflación, con el tipo de cambio fijo hoy en torno a los 3,15 pesos, resulta nada despreciable un rendimiento de más de 10% en dólares. Lo bueno, aunque no lo sea de fondo, es que en la Argentina ya está descontada la mayor parte de las malas noticias. La no transparencia del INDEC, el no acuerdo con el Club de París y la no reapertura del canje han sido efectos ya digeridos por los inversores, por lo que su confirmación no ocasionará pérdidas adicionales. Estas son alternativas a disposición del ahorrista:
Plazos fijos: es lo clásico. En la actualidad el más utilizado es a 60 días y está rindiendo poco más de 9% anual. Sin embargo, algunos bancos ya están ofreciéndolosa tasa BADLAR (lo que paga una entidad por un depósito de un millón de pesos a 30 días) a aquellos ahorristas que dejen inmovilizados $ 10.000. A un mes, esta alternativa rinde 11% anual y a 10 meses, 13% anual. Es lo básico.
Fideicomisos financieros: se trata de una alternativa orientada a inversores conservadores, con un horizonte de corto o mediano plazo. Los inversores más agresivos cuentan con la posibilidad de invertir en los certificados de participación. La inversión mínima recomendada es de $ 15.000. En la actualidad están rindiendo, a plazos entre 4 y 7 meses, entre 11% y 16%. Los venden bancos y sociedades de Bolsa.
Cheques de pago diferido avalados: son instrumentos cuyo pago está garantizado por una Sociedad de Garantía Recíproca (SGR), eliminando la posibilidad de incobrabilidad para el inversor. Se trata de una alternativa sumamente atractiva para los inversores más conservadores que desean realizar colocaciones a plazos menores que el año, obteniendo una rentabilidad de entre 12% y 18% anual.
Cauciones: son préstamos a muy corto plazo (usualmente entre 7 y 90 días) garantizados por el Mercado de Valores. Es un instrumento para inversores muy conservadores que desean realizar una colocación a corto plazo, con una rentabilidad similar a la de un plazo fijo. En la actualidad, tienen un rendimiento de entre 6,70% y 9%. Compiten con el plazo fijo.
Hedge Fund Neutral Market: existen fondos especiales de cobertura que buscan minimizar el riesgo a través de estrategias determinadas. Tienen una relación riesgo-rentabilidad muy atractiva, y en épocas de volatilidad mejoran su performance. Operan mayoritariamente en los mercados internacionales, lo que garantiza una mayor liquidez.
Generalmente comercializados por las sociedades de Bolsa, aunque algunos bancos los ofrecen. La sociedad de Bolsa Puente Hnos. es una de las más activas.
Lebac y Nobac: Letras y Notas del Banco Central utilizadas para absorber el excedente de liquidez en la plaza. Son de corto y mediano plazo, con un riesgo casi nulo para el inversor. El BCRA no entró en default en 2001. En la actualidad tienen un rendimiento base, a tasa fija, de entre 11% y 12%. Sin embargo, a tasa variable superan cómodamente esos valores.
Bonos nacionales: existen distintos tipos: en pesos, en pesos ajustables por CER, en dólares, a tasa fija o flotante, amortizables durante la vida del bono o al vencimiento. Además, se debe tener en cuenta el vencimiento del papel y su liquidez. En la actualidad, los inversores están volcándose a los bonos de corto y mediano plazo, como el BOGAR 2018, que tienen rendimientos en torno a 10% más CER (la inflación oficial es de 8,5%).
Bonos de empresas en dólares: si el inversor se perdió la suba de los títulos públicos reciente y está dispuesto a asumir más riesgo, entonces invertir en deuda de empresas puede ser una alternativa. Hay varias opciones, pero las más relevantes son las de Macro con vencimiento en diciembre de 2017, que rinden en torno a 11%. También IRSA, con vencimiento en febrero de 2017, con igual rendimiento y cupón de 8,5%. El de IMPSA, con vencimiento en octubre de 2014, rinde 11,25%.
Bonos corporativos en pesos (con cláusula de pago en dólares y en el exterior): otra atractiva inversión por su rendimiento. Son los denominados en la jerga «peso linked bonds». Están, por ejemplo, los bonos de Tarjeta Naranja (del Banco Galicia), que ofrecen cerca de 20% a un plazo de 5 años, y el de Banco Macro, que al mismo plazo otorga casi similar rendimiento.
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