24 de diciembre 2001 - 00:00

Con comercios llenos, las ventas caerán 30%

Una verdadera avalancha de consumidores se volcó ayer a los super, hipermercados y shopping centers para tratar de hacer sus compras de Navidad. A pesar de esto, y por causa de la recesión y la falta de «clima» en la gente, las ventas caerán un promedio de 30% respecto de la temporada de 2000/2001, que ya había sido baja.

La presencia masiva de gente en esos centros comerciales fue atribuida por fuentes del sector a dos factores:

Muchos centros de venta permanecieron cerrados desde el miércoles hasta el viernes inclusive a causa de los saqueos y el clima generalizado de inseguridad que se vivió en el país, lo que atrasó no sólo los consumos específicos de las fiestas sino también el normal abastecimiento de los hogares.

La urgencia por gastar los pesos depositados en las cuentas corrientes y cajas de ahorro -en especial mediante tarjetas de débito-, dada la incertidumbre sobre su devolución futura.

Un vocero de Cencosud -la empresa propietaria de la cadena Jumbo, el shopping Unicenter y una docena de centros comerciales-dijo que «ésas efectivamente pueden ser las causas de la enorme afluencia de público que tuvimos sábado y domingo». Sin embargo, aclaró, «lo que se dejó de vender durante los días de los desmanes no se recupera nunca más».

Por su parte, un ejecutivo de Alto Palermo Centros Comerciales SA (APSA), dueña de la mayoría de los shopping centers de la Capital Federal (más uno en Salta y parte de otro en Bahía Blanca) coincidió en que «la concurrencia a nuestros centros comerciales este fin de semana se pareció a la de los buenos tiempos. Pero no nos engañemos: había mucha compra atrasada por las razones que todos conocemos».

De hecho, las ventas venían tan mal que tanto Cencosud como APSA se vieron casi forzadas a realizar promociones que en algunos casos representaron para los compradores rebajas de hasta
33% sobre los precios de vidriera. Así, Unicenter y sus shopping «hermanos» realizaban descuentos entre 5% y 30% en la misma caja del negocio (cada local determinaba cuál era la reducción que aplicaba); por su parte los centros de APSA (Alto Palermo, Alto Avellaneda, Patio Bullrich, Paseo Alcorta, Abasto, BA Design) «emitieron» billetes cuyo valor nominal era 50% superior al pagado, lo que de hecho redundaba en una reducción de 33% al pagar la mercadería adquirida.

Pero no todos los locales adhirieron
porque el costo de la promoción era compartido entre el shopping y el locatario, y algunas marcas llegaron a la conclusión de que el descuento a aplicar era superior a su rentabilidad. Otros, en cambio, subieron los precios de su mercadería a pesar de la aguda recesión, a favor de que con la porción del descuento que iba a cargo del shopping el precio final resultaba atractivo. Es el caso, por ejemplo, de una conocida marca de diseñador con local en un exclusivo centro comercial.

Alejandro Ginevra
, de Devoto Shopping, dijo estar sorprendido por el nivel de ventas en ese centro. «Abrimos hace pocas semanas, por lo que no podemos compararlas con otros años. Pero igual esperábamos menos, por razones obvias.» El empresario admitió que los precios de vidriera -»no sólo acá: en todos lados»- habían vuelto a ser apenas una referencia. «La gente volvió a regatear, como hacía años que no se veía, y los comerciantes -sobre todo en los comercios a la calle, pero también en centros comerciales- están aceptando las contraofertas.»

Ginevra, ejecutivo además de la inmobiliaria Aranalfe (especializada en locales comerciales) dijo que muchos de sus clientes en avenidas ( Córdoba, Santa Fe, Once, Cabildo) habían tenido un buen fin de semana, luego de tres días de ventas nulas y pánico generalizado. Pero coincidió con otros empresarios del sector: «Lo que no se facturó ya no vuelve».

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