Conciliación obligatoria en conflicto de Austral
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De todos modos, la reunión sobre la que mantenían mayores expectativas era la que tendrían ayer con Jaime y el flamante encargado de la ANAC (órgano de control del mercado aerocomercial), Rodolfo Gabrielli. Sin embargo, la ésta transcurrió por un carril que no fue mucho más allá de lo formal, según sus participantes.
«Lo más importante salió al final, cuando Jaime nos dijo que lo mejor sería que Aerolíneas y Austral se separaran definitivamente, que cada una tenga su flota propia, que los pilotos de cada una sean independientes... Nosotros, obviamente, estamos en un todo de acuerdo. Y sabemos que Marsans también, porque el año pasado Gonzalo Pascual (uno de los dueños del grupo, junto con su socio Gerardo Díaz Ferrán) se había manifestado en ese mismo sentido. Pero ya se sabe lo que pasa cada vez que los empresarios quieren hacer algo: viene APLA y les paraliza la aerolínea...».
De todos modos, lo dicho por Jaime debe ser tomado con pinzas: en la empresa lo sindican como el motor de las medidas de fuerza de los pilotos de APLA, con la intención de remover a Marsans de la propiedad de la aérea e instalar un grupo empresario «amigo».
Lo cierto es que, de no haber dictado Trabajo la conciliación obligatoria, unos 33 vuelos (31 desde Aeroparque; dos desde Ezeiza) al y desde el interior del país hubieran sido cancelados, con los obvios inconvenientes para sus pasajeros. Aerolíneas tiene previstas 29 frecuencias, y quizás algunos de esos pasajeros puedan ser acomodados en las máquinas de la « hermana mayor» de Austral.
La línea que va al paro tiene alrededor de 70% de los vuelos de cabotaje del grupo Aerolíneas/Austral, el que a su vez capta cerca de 80% del total de ese mercado. Por consiguiente, Austral tiene cerca de 55% del mercado aéreo interno.
«Es cierto: nuestro mayor temor es que el público no comprenda que nuestro propósito al ir a la huelga es diametralmente opuesto al de APLA: nosotros buscamos mantener la empresa viva, y ellos quieren lo contrario. Pero no sé si la gente, cuando llegue a Aeroparque y no pueda volar, hará la diferencia», confiesa Venturino.
En un comunicado distribuido anoche a última hora, UALA dice que va al paro por «la falta de respuesta a los petitorios enviados a la empresa y al gobierno nacional», en los cuales se incluían (entre otros tópicos) garantía del mantenimiento de las fuentes de trabajo y las condiciones laborales, del número actual de aviones de Austral y la separación funcional y operativa con Aerolíneas Argentinas.
«Los pilotos de Austral consideran inaceptables las presiones de APLA con el apoyo de funcionarios de la Secretaría de Transporte que sólo persiguen fines estrictamente personales, al exigir a la empresa el traslado de seis aviones de su flota, lo que significa que 60 pilotos se queden sin trabajo», agrega.
Anoche, los directivos de UALA estuvieron reunidos en la sede del gremio, aguardando el llamado de Trabajo.
S.D.



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