21 de mayo 2008 - 00:00

Confirman suba de tarifas aéreas

El secretario de Transporte, Ricardo Jaime, cumplió con su promesa y otorgó un aumento de 18% sobre las tarifas aéreas de cabotaje, lo que -sumado a un incremento idéntico aprobado el 7 de abril pasado- vuelve a acercar a las aerolíneas a algo parecido a la rentabilidad.

El aumento llega, obviamente, luego de que el congelamiento de casi cinco años pusiera en una situación de crisis terminal a Aerolíneas Argentinas y a Austral, cuyos accionistas (el español Grupo Marsans) se vio obligado a vender parte de su capital accionario al empresario local Juan Carlos López Mena.

Con el incremento, autorizado por Resolución 315/2008 de la Secretaría de Transporte publicada ayer en el Boletín Oficial, viajar a Bahía Blanca desde Aeroparque pasará a costar $ 303; a Bariloche, $ 594; a Córdoba, $ 332 y a Mar del Plata, $ 232. A Iguazú la tarifa máxima se fija en $ 426; a Ushuaia, $ 502, por mencionar sólo algunos de los 39 destinos con tarifas ahora incrementadas.

La muy demorada norma -que en realidad sólo cumple con un compromiso asumido por el gobierno en un decreto de 2006 firmado por Néstor Kirchner-, con ser un alivio, todavía no alcanza para sacar al mercado aerocomercial argentino del estado de emergencia. En los próximos días, según versiones que emite el gobierno, se aprobaría también el subsidio al combustible para aviones ( conocido como JP 1). Con esta nueva resolución de Jaime, el precio de la aeronafta «puesta en el ala» -ya cargada en el avión- será de $ 1,85, contra los $ 3,30 que pagan hoy las aéreas. Obviamente, las petroleras seguirán percibiendo el primer importe, y la diferencia se compensará con fondos públicos. Una fuente del mercado dijo que «en muchos países el combustible es más barato que en la Argentina: por caso, en Nueva York y Miami, cuesta 20% menos que en Ezeiza». (Ver pág. 7.)

Sin embargo, la preocupación subsiste porque aún queda por definir qué pasará con el régimen de compensaciones para destinos no rentables (el famoso RCCA), por el que el gobierno subsidia cinco destinos -no casualmente en el sur del país: El Calafate, Río Grande, Río Gallegos, Ushuaia y Comodoro Rivadavia- en los no se cubre el costo de combustible. «Si nos aumentan la tarifa pero no sube también el RCCA, estaríamos en la misma situación que antes», dijo otra fuente.

Finalmente, el gobierno aún debe enviar al Congreso un proyecto de ley por el que se permite desgravar el IVA del combustible (las aéreas no tienen cómo descargarlo) y a los seguros aerocomerciales. Como se ve, un panorama complejo del que el cuadro tarifario es sólo una parte.

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