Washington - La Reserva Federal, como se preveía, mantuvo las tasas de interés sin cambios pero dio todas las señales posibles de que en la próxima reunión de fin de enero podría bajarlas.
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El comunicado emitido por el Comité de Mercado Abierto de la Fed (FOMC) al concluir ayer su octava y última reunión del año, muestra un absoluto cambio en la posición que mantuvo a lo largo del 2000, cuando amenazaba con nuevas subas de tasas. La gran amenaza hasta noviembre era la inflación, ahora el temor es que se caiga demasiado la actividad económica. Desde mayo, cuando llevó la tasa inter-bancaria de 6 a 6,5% anual, no volvió a modificarla, pero en cada reunión advertía que podía volver a subirla si seguía la amenaza inflacionaria. Pronto, comenzó a caer Wall Street, se derrumbó el NASDAQ, los indicadores de confianza variaron hacia abajo, cayó el consumo, retrocedió la producción de autos, se desaceleró el PBI y bajaron las ventas de casas nuevas. Alan Greenspan, entonces, reconoció que la desaceleración era más fuerte que la que deseaba y se mostró dispuesto a ceder.
La otra tasa que fija la Fed, que es simbólica y se aplica a entidades bancarias en problemas, la de descuento, quedó en 6 por ciento.
Este es el texto del comunicado de la Fed: «El Comité Monetario, durante su reunión de hoy (martes), decidió mantener su política monetaria actual, dejando su objetivo de tasas para los fondos federales en 6,50%.
Las consecuencias sobre la demanda y los resultados (de las empresas) del alza de los precios de la energía y también de la erosión de la confianza de los consumidores, las informaciones que señalan una baja de las ventas y de los beneficios y las tensiones en algunos sectores de los mercados financieros dejan suponer que el crecimiento económico podría desacelerarse aun más.
Si bien algunos riesgos de inflación persisten, son disminuidos por el ritmo más moderado del crecimiento de la actividad económica y por la ausencia de señales de reforzamiento de las previsiones de inflación a largo plazo. El comité continuará vigilando estrechamente la evolución de la situación económica. Teniendo en cuenta los objetivos a largo plazo de estabilidad de los precios y de crecimiento económico duradero y las informaciones actualmente disponibles, el comité estima que los riesgos se inclinan esencialmente hacia las condiciones que podrían implicar una debilidad económica en el futuro previsible».