Con toda la diplomacia que le exige su cargo, el embajador de Estados Unidos en la Argentina, Lino Gutiérrez, aconsejó ayer al gobierno de Néstor Kirchner que llegue a un acuerdo con el Fondo Monetario lo más rápido posible durante 2005, y que acelere el canje de deuda. Dio a entender además que la Argentina tendrá el apoyo del gobierno de George W. Bush en la segunda gestión del republicano, sobre todo dentro del G-7 (el grupo de naciones más desarrolladas donde el país tiene varios Estados en su contra). Gutiérrez pidió además, durante un almuerzo ante más de 200 empresarios y funcionarios y siempre sin salir de sus posiciones amigables y con tono sereno, que la Argentina y el Mercosur vuelvan a sentarse a negociar con los Estados Unidos sobre la posibilidad de avanzar en el Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), también durante 2005.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El embajador norteamericano fue el principal orador ayer durante un almuerzo organizado por el Consejo Interamericano de Comercio y Producción (CICYP), entidad que dirige Julio Werthein, y tuvo enfrente un auditorio casi de lujo. Muy cerca de Gutiérrez escuchaba atentamente el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, junto con el presidente de la Unión Industria Argentina (UIA), Alberto Alvarez Gaiani; el titular de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), Alberto Abad; y varios colegas embajadores, como el alemán Ralf Schumacher, el canadiense Yves Gagnon y el uruguayo Alberto Volonté Berro; y el representante de la Unión Europea Angelos Pagkratis. Dispersos entre las mesas se ubicaron el empresario Arnaldo Musich, el ex secretario general de la Presidencia Alberto Kohan, Jorge Asís, Jorge Aguado, Enrique Blanco Villegas, Ana Kessler, Jorge Macri y Cristian Graf. Gutiérrez comenzó su exposición, la primera en público desde que Bush fue elegido, desmintiendo que «el gobierno de los Estados Unidos ignore a América latina» y que la reelección de George W. Bush es «una continuidad». Hablando sobre el convencimiento firme que desde los Estados Unidos no se defiende en el continente otro sistema político que no sea la democracia, declaró recordando la famosa frase de Franklin D. Roosevelt sobre el dictador nicaragüense Anastasio Somoza (protegido por los EE.UU.) que «hoy sería imposible que un presidente de mi país dijera que -He's a S.O.B. (Son of a Bitch) pero es nuestro S.O.B».
Pasó luego a enumerar todos los temas que quería tocar. Primero respaldó las políticas de formación de fuerzas militares con países latinoamericanos en casos como los de Haití, y agradeció la ayuda que la Argentina le dio a Estados Unidos en Venezuela y Bolivia. El capítulo se cerró con un llamado: «Ojalá ayudemos a que algún día también Cuba tenga su oportunidad».
El segundo capítulo del que habló fue el ALCA, un tema que evidentemente quería dejar aclarado. Gutiérrez dijo que este proyecto de integración económica americano «no es un demonio de diseño imperial para dominar la región», sino «una importante oportunidad para todos los países latinoamericanos». Afirmó que en 2005 terminarán las negociaciones, una opinión algo voluntarista en realidad, y recordó que desde que México se asoció con Estados Unidos en el NAFTA, pasó «del puesto número 38° al 8° dentro de los exportadores mundiales». Recordó luego que Chile, que tiene un proceso de integración económica con Estados Unidos en marcha, incrementó por esta vía sus exportaciones a ese destino en 28%; y que Perú, Colombia y Ecuador podrían firmar un tratado similar al de Chile el próximo año.
Sin embargo, reconoció que el tema clave para que avancen las negociaciones dentro del ALCA está lejos de negociarse. Sobre los subsidios agrícolas que aplica su país dijo que «el problema es que no somos los únicos que los tenemos» y que «si nosotros solos los redujéramos, quedaríamos muy vulnerables ante la UE y Japón». Completó el concepto afirmando que la vía de discusión de este tema no debería ser el ALCA sino la OMC.
El embajador recordó que Bush mantendrá la prohibición de ingresar en los Estados Unidos a todos aquellos políticos que estén acusados de corrupción, a los que directamente se les negará el visado.
Luego, el embajador norteamericano desarrolló breve pero consistentemente el tema de la deuda externa argentina y que es lo que espera el gobierno de Bush de la Argentina en los próximos meses sobre este capítulo. Gutiérrez aclaró rápidamente que Estados Unidos fue el principal país que «apoyó a la Argentina en los últimos tres años» y que «la defendió ante los organismos internacionales y el G-7» porque «queremos a nuestros aliados de pie». Sin embargo, pidió para que esta intención continúe inalterable en el segundo mandato de Bush, que «la Argentina acuerde con el FMI y se llegue a un acuerdo con los acreedores».
Dejá tu comentario