Consiguió alivio, si bien precario

Economía

Antes de que el inflamable D'Elía saliera a vociferar, aumentando las tensiones. Y de que el campo resolviera seguir haciendo lo suyo, la tarde había resultado bien apacible para el ámbito bursátil. Llegaban «buenas ondas» del exterior, con el Dow pudiendo alargar el paso en positivo, con interesante 0,73 por ciento. Y el Bovespa retomando un impulso bien notorio y acorde con su gran momento de contexto económico. Los brasileños se llevaron porción grande del día, con suba superior a 2 por ciento. Y como no había piedras en el camino del Merval, hasta el cierre, la oportunidad se pintaba sola para servirse del menú nutritivo que venía.

Mínimo en los 2.089, pudiendo salir del pozo y recuperar su presencia en la centena superior, al fijar un máximo de 2.122 unidades. Y lo mejor que quedó, como imagen de la fecha, fue que el máximo también sirvió para clausurar la rueda. Obviamente, un desarrollo limpio, de menor a mayor y para dejar los negocios, estando en su mejor momento del día.

La diferencia bien suculenta, con 1,60 por ciento en el listado habitual, superior en la nómina que excluye a las foráneas y trepando allí 1,77 por ciento.

  • Subas locales

    Otro rasgo distinguido de la rueda de ayer fue que no todo debió ser por obra de una Tenaris, sino que hubo repuntes fuertes en papeles nativos. En especial, el sector de «bancos» y apareciendo G. Galicia en fuerte reacción, de 5,8 por ciento.

    La plaza de Ledesma, con 7,5 por ciento, también ocupó posición relevante. El Francés, sumando 4,5 por ciento, con TECO aportando 4,1 por ciento de alza. Sumándose sí Tenaris, a través de 1,17% de alza y fuertes negocios. Desarrollo bien abastecido, con suministros de 128 millones de pesos de efectivo para acciones. Cómo se tomará lo conocido después del cierre, en contexto que se inflama, es la pregunta para intuir lo de hoy en el remate semanal. La Bolsa, acampando.
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