Sin embargo, no hubo oferta de dólares, más bien desde la apertura de los negocios la demanda por billetes era sostenida. Había poco volumen operado, por tal motivo, las oscilaciones del dólar fueron tan abruptas. Las mesas de operaciones de los principales bancos se volcaron a hacer trading, compraventas sostenidas, en pos de conseguir fáciles diferenciales.
Se produjo así algo que en el mercado se denomina «alquiler de panzas»: cuando los bancos con exceso de dólares -frente a las nuevas limitaciones- salen a buscar entidades con déficit, o sea, con capacidad para aumentar sus posiciones en dólares.
Mientras se desarrollaban estos movimientos, empresas e importadores seguían demandando dólares para afrontar vencimientos externos.
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