Contrapunto por la devaluación
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Los mercados ven un shock reversible, a pesar que la guerra persiste
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Podés recuperar cientos de dólares: el trámite que si o si tenes que hacer en el aeropuerto
JUAN JOSE LLACH
• Todavía el presupuesto argentino incluye 5% del PBI representado por impuestos distorsivos. Este es un esquema anticrecimiento.
• Si bien el actual tipo de cambio con moneda tan depreciada favorece a algunos sectores, no da cabida a la solución de la pobreza y la indigencia. Hay que favorecer una revaluación sin volver a los tiempos en que la moneda estaba tan apreciada.
• La salida es demasiado lenta porque la clave es la estabilidad del tipo de cambio que reactivó la demanda en el pasado, y que ahora tanto se critica.
• Hay tres modelos de crecimiento. El primero es el de los '80, pero mejorado y que encierra la posibilidad de un retorno a la institucionalización de una inflación alta de 20 por ciento o 30 por ciento anual y el riesgo de caer en la discrecionalidad. El segundo es la alternativa de ceñirse a los dicta-dos del Fondo Monetario Internacional, que implica un ajuste fiscal, relación nominal con los acreedores y respeto a los derechos de propiedad. Hoy este esquema es política y económicamente inviable. El tercer modelo es la llamada «tercera vía y la vía rápida», que implica construir una sociedad más equitativa y gene-rar una estrategia de crecimiento con aumento de la inversión.
• No es lo mismo reactivar, que es un fenómeno de demanda para lo que se requiere confianza, que crecer, para lo cual se requiere inversión.
JAVIER GONZALEZ FRAGA
• Los '90 no sólo tuvieron una convertibilidad que generó problemas. También hubo cosas muy valiosas como la apertura de la economía, las privatizaciones, las inversiones de bienes de capital y el cambio estructural. Tenemos que sumar entonces lo bueno de los '90, como tener infraestructura, equipamiento, empresarios dispuestos a competir y la desregulación económica. Hay un montón de oportunidades para los próximos 10 años, sobre todo en las exportaciones y en sustitución de importaciones.
• La convertibilidad en sus últimos años se había convertido en una pesada carga para la producción nacional, desalentando inversiones y presagiando una difícil salida de ese régimen, algo que finalmente sucedió, pero en forma mucho peor a lo que esperábamos.
• Con el fin del régimen 1 a 1 ha quedado un tipo de cambio depreciado que genera nuevas posibilidades para la actividad productiva.
• La Argentina necesita un gobierno que transforme los accesos a los mercados en una política de Estado y para esto hay que dejar de lado la fantasía de que con casarnos con algún bloque comercial vamos a lograr el crecimiento de las exportaciones.
• La Cancillería debería tener como objetivo casi excluyente que nuestros empresarios coloquen sus productos en el exterior, negociando con todos los bloques, país por país, producto por producto.



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