6 de diciembre 2002 - 00:00

Contrapunto por la devaluación

Tras la contundente defensa de la salida del 1 a 1 que realizaron el miércoles el ministro Lavagna y la UIA, ayer se produjo en la apertura de la segunda jornada de la 8ª Conferencia Anual de la entidad un interesante contrapunto sobre los pros y los contras de la convertibilidad. Los protagonistas fueron el viceministro de Economía de Cavallo Juan José Llach, que lógicamente defendió la convertibilidad, y el ex presidente del Banco Central Javier González Fraga, crítico histórico de ese modelo cambiario.

Para Llach, los defensores de la devaluación hacen un lobby «inmoral y vergonzoso». Para González Fraga, la convertibilidad «generó muchos problemas».

Llach dijo que se debe revalorizar el peso y criticó a Roberto Lavagna al considerarlo conformista por la meta de crecimiento anual de 4%, mientras que González Fraga afirmó que hay que aprovechar el precio actual del dólar y potenciar las exportaciones, asegurando que ahora hay «un montón de oportunidades para los próximos 10 años». Las principales conclusiones de los dos economistas fueron las siguientes:

JUAN JOSE LLACH


• Los que defienden la devaluación, hacen un lobby in-moral y vergonzoso. Son los que quieren un tipo de cambio estratosférico, cuya contrapartida es el hambre de millones de argentinos.

• La moneda actual debería apreciarse para estabilizarla en un nivel más alto.

La Argentina está en condiciones de crecer 30% en los próximos 3 o 4 años para estabilizarse en una tasa de 6% anual.

• Todavía el presupuesto argentino incluye 5% del PBI representado por impuestos distorsivos. Este es un esquema anticrecimiento.

• Si bien el actual tipo de cambio con moneda tan depreciada favorece a algunos sectores, no da cabida a la solución de la pobreza y la indigencia. Hay que favorecer una revaluación sin volver a los tiempos en que la moneda estaba tan apreciada.

• La salida es demasiado lenta porque la clave es la estabilidad del tipo de cambio que reactivó la demanda en el pasado, y que ahora tanto se critica.

• Hay tres modelos de crecimiento. El primero es el de los '80, pero mejorado y que encierra la posibilidad de un retorno a la institucionalización de una inflación alta de 20 por ciento o 30 por ciento anual y el riesgo de caer en la discrecionalidad. El segundo es la alternativa de ceñirse a los dicta-dos del Fondo Monetario Internacional, que implica un ajuste fiscal, relación nominal con los acreedores y respeto a los derechos de propiedad. Hoy este esquema es política y económicamente inviable. El tercer modelo es la llamada «tercera vía y la vía rápida», que implica construir una sociedad más equitativa y gene-rar una estrategia de crecimiento con aumento de la inversión.

• No es lo mismo reactivar, que es un fenómeno de demanda para lo que se requiere confianza, que crecer, para lo cual se requiere inversión.

JAVIER GONZALEZ FRAGA

• Los '90 no sólo tuvieron una convertibilidad que generó problemas. También hubo cosas muy valiosas como la apertura de la economía, las privatizaciones, las inversiones de bienes de capital y el cambio estructural. Tenemos que sumar entonces lo bueno de los '90, como tener infraestructura, equipamiento, empresarios dispuestos a competir y la desregulación económica. Hay un montón de oportunidades para los próximos 10 años, sobre todo en las exportaciones y en sustitución de importaciones.

La convertibilidad en sus últimos años se había convertido en una pesada carga para la producción nacional, desalentando inversiones y presagiando una difícil salida de ese régimen, algo que finalmente sucedió, pero en forma mucho peor a lo que esperábamos.

• Con el fin del régimen 1 a 1 ha quedado un tipo de cambio depreciado que genera nuevas posibilidades para la actividad productiva.

• La Argentina necesita un gobierno que transforme los accesos a los mercados en una política de Estado y para esto hay que dejar de lado la fantasía de que con casarnos con algún bloque comercial vamos a lograr el crecimiento de las exportaciones.

• La Cancillería debería tener como objetivo casi excluyente que nuestros empresarios coloquen sus productos en el exterior, negociando con todos los bloques, país por país, producto por producto.

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