Washington (Bloomberg) - La Corte Suprema de Estados Unidos desestimó ayer la condena a la firma contable Arthur Andersen por obstaculizar una investigación oficial en relación con la energética Enron Corp., censurando de manera unánime las acciones del gobierno del presidente George W. Bush contra el fraude corporativo. La Corte dijo que las instrucciones al jurado fueron incorrectas, porque no requirieron pruebas de que los ejecutivos de Andersen supieran que estaban haciendo algo mal. Andersen, ahora desaparecida, fue acusada de urgir a los empleados a destruir documentos vinculados con sus auditorías de Enron. Las instrucciones «simplemente no comunicaron que era un requisito tener conciencia de obrar mal», escribió el presidente del alto tribunal William H. Rehnquist. De hecho, agrega, «es notable cuán poca culpabilidad requerían las instrucciones».
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La decisión llega demasiado tarde para resucitar a una empresa contable que llegó a ser la quinta en importancia del mundo, con 85.000 empleados. Andersen ya no realiza auditorías y tiene sólo 200 empleados, principalmente abogados y administrativos. Aun así, es una «tremenda reivindicación» para la firma y sus empleados, dijo Rusty Hardin, que fue el abogado principal de Andersen durante el juicio. «Nunca tuvieron intención de hacer nada mal.Y ciertamente nunca tuvieron intención de obstruir a la Justicia.»
El fiscal general adjunto de EE.UU., John C. Richter, dijo que el gobierno no decidió si volverá a juzgar el caso.
Expertos en legislación penal dijeron que es improbable que se abra un nuevo juicio. El dictamen anula una multa de u$s 500.000 a la firma y podría ayudar a los ex socios de Andersen mientras tratan de resolver demandas civiles en las que les reclaman miles de millones de dólares.
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