22 de diciembre 2004 - 00:00

Crece tensión con Bolivia por el gas

Carlos Mesa
Carlos Mesa
Las negociaciones entre el gobierno de Bolivia y la delegación argentina sobre el precio del gas continuarán hoy, aunque estaba programado darlas por terminadas en el día de ayer. En principio, ante la posición boliviana de aumentar el valor del gas, la Argentina habría contraofertado brindar otras prestaciones, como contribuir a desarrollar el GNC par autos en ese país. El gobierno de Bolivia seguirá manteniendo negociaciones hoy. En principio, el objetivo de Bolivia es llevar el valor del gas de u$s 1,60 a u$s 2, de manera de equiparar la cotización con la establecida en los contratos con Brasil. Bolivia y la Argentina firmaron hace dos semanas una extensión del convenio para comprar gas hasta el 31 de diciembre de 2005 y acordaron elevar la cantidad del fluido de 4 millones a 6,5 millones de metros cúbicos diarios. Sin embargo, no pudieron fijar precio y suspendieron la decisión para el próximo lunes 26.

•Firme posición

No obstante, la delegación encabezada por el secretario de Energía, Daniel Cameron, se habría enfrentado con una firme posición por parte del ministro de la Presidencia de Bolivia, José Galindo.

En apariencia, si no se acepta la contraoferta argentina, el convenio quedaría sin precio, ya que el gobierno de Néstor Kirchner expresó que el límite del precio a pagara Bolivia es el percibido al exportar a Chile.


Estos conciliábulos condujeron al ministro de Economía de Chile, Jorge Rodríguez, a expresar que su gobierno «evalúa restringir las importaciones de gas natural desde la Argentina, tal como lo hace España, que limita a 60% la dependencia de ese recurso desde un país específico.

Según el funcionario, «se trata de un elemento que estamos considerando eventualmente, porque si Chile quiere seguridad energética requiere abastecimientos múltiples y no limitados a sólo un mercado».

Sin embargo, Chile no avanzó en iniciativas para diversificar sus proveedores de gas. De hecho, entre enero y setiembre, sus compras de gas natural a la Argentina crecieron 17,2%, mientras Cameron estimó recientemente que al terminar el año el aumento será de 10%, frente a una suba de 4% en la producción local.

Asimismo, aun cuando sólo en mayo se redujeron las exportaciones argentinas a Chile (-14,3%), y en todos los demás meses subieron, el gobierno de
Ricardo Lagos desplegó una fuerte ofensiva política (hay quienes dicen que presionado por la oposición) contra las restricciones impuestas por nuestro país y sus presuntos efectos sobre la economía chilena.

Por otra parte, la búsqueda de alternativas como la importación de gas desde Venezuela o desde algún otro país más lejano por medio de tubos de gas licuado, es por ahora un plan que los chilenos no empezaron a desarrollar en detalle.

Esto implica que si efectivamente el gobierno de Carlos Mesa sube el precio del gas, Chile va a tener aun más dificultades que este año, si la Argentina restringe sus exportaciones por lo menos en 6,5 millones de metros cúbicos, desde junio próximo, o antes si faltara agua en las centrales hidroeléctricas y se necesitara gas para generar electricidad.


La situación podría dar lugar a una negociación diplomática que ponga sobre aviso al gobierno chileno en la forma más inmediata posible para evitar que se cree un nuevo malestar en la relación bilateral, y para darle a Chile tiempo para encontrar de verdad una solución alternativa.

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