Montevideo - Las reservas en moneda extranjera del Banco Central del Uruguay crecieron en junio en u$s 115 millones y cerraron el primer semestre de 2003 en un nivel de u$s 1.164 millones, ampliamente superior al piso del 31 de diciembre de 2002, cuando las reservas bajaron a u$s 770 millones como producto de la espectacular fuga de depósitos que golpeó al sistema financiero uruguayo.
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Sin embargo, después del acuerdo con el FMI y del canje de los bonos de la deuda pública por más de u$s 5.000 millones, levemente comienza a recuperarse la confianza al punto que los fondos pertenecientes a ciudadanos no residentes, la mayoría argentinos, aumentaron u$s 68 millones en mayo y u$s 20 millones en abril. También aumentaron en esos dos meses los depósitos de los residentes en u$s 153 millones y u$s 61 millones, respectivamente. El aumento total de mayo comparado con abril es de u$s 220 millones.
Claro que este repunte no alcanza para compensar las pérdidas del balance de marzo, en el que -producto de otra fuga a fines de febrero- la caída global -residentes y no residentes- fue de u$s 554 millones, con cifras negativas de u$s 347 para los primeros y u$s 207 millones para los segundos. Voceros del Banco Central explicaron a este diario que esa caída en los depósitos bancarios surgió como producto de los pagos que se hicieron a los acreedores de los caídos ex bancos Comercial, Montevideo y Caja Obrera (u$s 296 millones), Banco de Crédito (u$s 150 millones) y otros u$s 100 por ajustes de los anticipos reprogramados que hizo el Banco de la República (BROU). El impacto negativo de estas cifras es explicado desde el Central por el inicio de las actividades del Nuevo Banco Comercial -nació como producto de la fusión de los tres ex primeros bancos mencionados- con depósitos inferiores a la suma de los depósitos del ex Comercial, ex Caja Obrera y ex Montevideo.
Por ello, al cerrar el balance del primer semestre de 2003, la disminución real de los depósitos en moneda extranjera es de u$s 296 millones, correspondiendo u$s 146 millones a residentes y u$s 150 millones a no residentes. También tienen balance negativo los depósitos en pesos uruguayos con la siguientes cifras: $ 52 millones para depósitos vista, u$s 37 millones para depósitos en cajas de ahorro y $ 839 millones para depósitos a plazo fijo.
Al cambio de ayer en el mercado interbancario (26,75 y 28,00) esos montos significan unos u$s 33 millones. El total de depósitos en el sistema financiero uruguayo al 30 de junio es de 7.318 millones, 24,4% menos que el existente a la misma fecha el año pasado cuando comenzó la debacle producto del retiro de fondos por parte de argentinos y otros no residentes latinoamericanos por una cifra bastante cercana: u$s 5.931 millones. Esa sangría no paró porque si se comparan ambos balances, el último arroja una pérdida de u$s 2.367 millones. En cuanto a las reservas, los números dados a conocer ayer por la autoridad monetaria están muy cerca de triplicar a los activos registrados a mediados de marzo pasado cuando cayeron a su piso histórico: u$s 462 millones. Un préstamo contingente del FMI y la refinanciación de la deuda externa permitieron al Uruguay recomponer sus reservas, pero aún se encuentra lejos de llegar a los u$s 3.100 millones que tuvo a fines de 2001. De todos modos, en los últimos tres meses, el BCU ganó reservas por u$s 387 millones, ya que a fines del año pasado su nivel estaba en los u$s 777 millones. Con estos números se acentúa la tendencia de una leve recuperación financiera que se insinúa desde abril pasado, aunque el sistema sigue altamente líquido y el crédito, inexistente, por temor a una nueva corrida que se aleja a medida que comienzan a llegar fondos de la Argentina producto de las medidas estatistas que se insinúan en el vecino país.
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