Crónica de una baja anunciada

Economía

Salvo algún milagro bursátil -que, a veces, parece que existieran-, todo estaba predispuesto a ver desarrollos en el mundo, con un signo «menos» por delante. El suspenso, en todo caso, pasaba únicamente por comprobar quiénes se defenderían mejor en sus respectivos índices. Al cabo de la primera sesión semanal, en Wall Street estaban viendo más de 1% de retroceso inaugural (ya cerrados los de la región).

El Bovespa había tenido que digerir un duro 3% de recorte y quedando en Buenos Aires un saldo mucho más parecido al Dow que al de Brasil. Ergo, pudiéndose decir que resultó un «pago fácil», por comparación con varios otros recintos. Cierto es que a la Bolsa de San Pablo le llegó la hora de ver «descremar» su gran escalada alcista del año anterior, situación que le jugó a favor al Merval: en virtud de su pobre desempeño del año previo. Allí hay mucho más para tomar ganancias, y esto se está observando en los distintos desempeños defensivos, de los dos indicadores vecinos de la región.

El índice de las «41» porteñas llegó a perforar nuevamente su piso redondo -con 2.095 en el intradiario-, supo llegar a los 2.133 y -desde allí- lo bajaron con oferta graneada: hasta un cierre de 2.100 y quedando arriba del alambre de la frontera de centena.

  • Pobre volumen

    El mercado debió convivir con un adelgazamiento de su caudal de órdenes, las que no pasaron de los $ 56 millones, un efectivo que produce un sesgo violento respecto de los montos que se venían tratando. Acaso, resultó la clásica estrategia de cerrarse en las plazas, protegiendo al índice de caídas superiores. Remedio que surte efecto temporal, porque si la tónica contraria persiste, nada puede evitar que deba alinearse al resto. Una fuerte baja en Cresud, de casi 7%, resultó símbolo de un día donde hubo sólo 15 alzas y 59 especies cayendo. Mal de muchos actualmente, consuelo de nadie. Y la Bolsa, rezando.
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