14 de septiembre 2006 - 00:00

Cuatro preguntas

1 - ¿Va a continuar la suba del dólar?¿Va a ser a valor real, nominal o se va a mantener con el viejo esquema?

El dólar está aumentado su cotización a un ritmo menor que el de la inflación. Al cierre de balances de 2005 (31 de diciembre de 2005), el dólar se cotizó a $ 3,03 por dólar y este año podría cerrar a $ 3,18 por dólar. Es decir, con un aumento de 5 en el año, la mitad del aumento de la inflación que será de 10%, aproximadamente.

El gobierno desea mantener el « dólar alto» para favorecer la exportación y, al mismo tiempo, poder cobrar los derechos de exportación, que son una clave del programa económico actual. En otras palabras, se irá corrigiendo el valor nominal del dólar, el cual aumentará, pero este aumento será inferior al de la inflación.

2 - ¿Ve signos de desaceleración en la actividad económica?

En los últimos años, hemos crecido en mayor medida que lo que señala técnicamente la relación inversión respecto del PBI, pues se aprovechó la capacidad instalada invertida anteriormente. Este proceso está llegando a su fin. A partir de ahora, se va a crecer sólo si se invierte más que la amortización. En 2006, esa relación va a llegar a 23% del PBI y podremos mantenerla en 2007. Con estos coeficientes, la experiencia internacional indica que se puede crecer a 4,5%-5% anual. Por lo tanto, ésta es la tasa de crecimiento a la que vamos a converger.

3 - ¿Cuál es la vigencia de inflación y acuerdos de precios en 2007?

La inflación minorista puede ubicarse alrededor de 10% anual en los próximos años, ya que se tendrán que ir sincerando algunos precios relativos atrasados y esto implicará una suba controlada del índice de precios al consumidor. Los precios mayoristas van a crecer en menor medida, ya que muchas tarifas se han actualizado para la industria, aunque no así para los consumidores residenciales.

El moderado crecimiento de la oferta vía inversiones se enfrenta con el fuerte crecimiento de la demanda para consumo producto de la suba de salarios y el aumento del empleo. Como consecuencia de esta divergencia entre la oferta y la demanda, se observan presiones inflacionarias, que por ahora el gobierno ha logrado controlar a través de acuerdos de precios, congelamiento de tarifas, derechos de exportación y subsidios a sectores económicos.

4 - ¿Cómo ve la situación fiscal en el próximo año?

Por primera vez desde 1810 (ver nuestro libro «Dos siglos de economía argentina en cifras»), tenemos superávit primario y superávit total del consolidado fiscal Nación, provincias, municipios y comunas. El gobiernobasa su política en este cambio estructural, que es un concepto totalmente opuesto a las realidades de nuestro pasado. Los llamados gobiernos ortodoxos o liberales tenían déficits impagables, es decir, tenían un discurso liberal, pero en la práctica eran muy gastadores. Esto no sólo en los gobiernos militares, sino también en la década del 80 y, sobre todo, en la década del 90. Superávit es poder y déficit es debilidad, humillación de tener que pedir, muchas veces teniendo que aceptar condiciones no adecuadas. Todos los gobernadores (o casi todos) también deberían aprender la lección, ya que a partir de 2006 comienza a ser preocupante el resultado de las cuentas públicas provinciales, con gobiernos locales muy gastadores.

El superávit primario consolidado alcanzó en 2004 5,5% del PBI. En 2005, se redujo a 4,6% y, para 2006, se estima que cerrará en 3,3%. En los próximos años, el resultado primario en relación con el PBI se irá reduciendo, aunque permitirá cubrir el servicio de la deuda pública externa, siempre que se logre la refinanciación total de la deuda pública interna.

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