5 de noviembre 2000 - 00:00

CUPONES BURSÁTILES

Dos novedades se enfrentaronpara tratar de deparar sus efectos sobre el controvertido mercado bursátilargentino: A) La aprobación legislativa sobre la tenencia de acciones a lolargo de un ejercicio. Y con la correspondiente modificación, acerca del modoen que la posesión de hasta $ 100.000 en títulos locales estará exento deimpuesto a los bienes. Recuerda el lector que habíamos esbozado opinión sobreello, de acuerdo al primer texto, y donde surgía que una persona tenía quecomprar -o poseer de antesacciones al inicio del año y tenerlas en carterahasta el final. Lo que constituía una ancla para dar libertad de movimientos altenedor, quien quedaba así como atado a una sola cartera en todo el ejercicio.Ahora se especificó que pueden hacer variantes en el curso del tiempo, hastaque se demuestre que las cifras se han mantenido en el mercado. En fin, lacorrección de un absurdo, pero de ningún modo un detonante de compra.

De inmediato, la segundanovedad que salió al ruedo: B) el hecho de que una de las dos calificadoras másrenombradas decidiera juzgar las perspectivas de nuestra economía, degradandoel juicio de un «estable» a otra que dice «negativas». De ese match de temassurgió un día miércoles, con caída de más de 2% en el Merval y dejandoun cierre sumamente debilitado, con desazón palpable en el recinto de BuenosAires.

Lo global borró loparticular, y es lógico que así sea. Pero, además, el tema de lo legisladosobre las acciones y su tenencia, no llega siquiera al rango de estímulo parala extrema debilidad de que se goza. Lo primero que alguien pretende paraforjar una cartera en un mercado de riesgo, no es -como algunos creen-saber quehay un bajo costo, o menos impuestos, o algún privilegio fiscal menor. Lo quequiere el individuo es asegurarse que entrará a una plaza que prometecrecimiento, ganancias, diferencias de mercado al cabo del ejercicio (sabiendoque no somos un mercado para renta, porque aquí los dividendos no sólo sonraleados, sino que no justifican al bien poseído y su valor real).

Justamente, la otranoticia iba a chocar de frente y por la misma vía, con lo actuado sobre laposesión de la cartera: una perspectiva negativa, de la que no hay queasombrarse visto el grado de dificultad que todos enumeran para el próximo año,y que ensombrece oficialmente el panorama para los que desearan invertir algoen papeles locales. Y así, la peque-ña ventaja fiscal que se aprobó no sirve denada, ante un porvenir donde el crecer de la inversión en títulos de riesgoestá altamente cuestionada. Una actitud muy racional, y una especie de lápidapuesta sobre el comienzo de un noviembre que tendrán que remar mucho con otrasseñales, a favor, para poder generar entusiasmo. La levantada de final deoctubre, nunca aclarada acerca de los motivos, se comenzó a desplomar a iniciosdel otro capítulo. El fondo no ha cambiado, el escenario tampoco, y hay queestar preparados... por si llueve.

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