24 de enero 2001 - 00:00

Cupones Bursátiles

Se comenzó a abrir el espectro de posibles plazas estrella, para seguir derivando interesados en papeles privados argentinos, y esto resulta la mejor señal para los finales de este brillante enero 2001. A lomo de planes oficiales anunciados se formalizó una corriente de tomadores en busca de las ligadas a la construcción (así como se produciría un boom sobre las ligadas al sector automotor, de llevarse adelante la rebaja fastuosa de impuestos).

Hasta se pudo ver una clara jugada, impensada desde unas semanas atrás, por medio de la cual se hacían órdenes simultáneas: vendiendo Pérez Companc y tomando Acíndar. Hay unas cuantas ligadas a esta rama que están en parte en el índice mayor, pero varias otras revistan como papeles medianos o chicos. Y por allí tal vez se abra todavía más la demanda, hacia el panel general, a poco que todo se confirme. Y que la Bolsa siga con interesados, claro. No deja de preocuparnos, si hemos de ser consecuentes, lo ya comentado acerca de la exposición al riesgo de estar en pocas manos fuertes las tenencias de los papeles locales. Por ahora generaron este enero violento, a tal punto que esta semana hasta tiene la chance fantástica de devolver al Merval a los «550» y, de ese modo, decir que la deuda del 2000 está saldada.

El volumen es por ahora sobrio para sostener esto, una impresionante suba de precios, habida cuenta de un promedio que no pasa de los $ 30 millones de efectivo en las mejores ruedas, cuando se resta a los certificados del total del día, y denota claramente que todo ha sido generado no por una avalancha tomadora, sino por una crisis de oferta notable, donde esas manos fuertes mantuvieron sus puños apretados y a pesar de la ganancia suculenta.


Se pudo hacer ese pase de papel, días antes una venta fuerte en esa misma plaza del viernes, pero no hubo molestias excesivas y con un compás perfecto en adecuar las ventas a los ritmos de cada rueda. Si hay poco comprador, pues se cierra el vendedor y sus límites son seguros, hasta obligar a pagar más si quieren posiciones interesantes. A este enero solamente le falta un remate brillante de última semana, como para dejarlo en la mejor historia veraniega de estos tiempos. Desparejo, con papeles que escaparon arriba y otros apenas asomaron, pero ahora con ese principio de un juego en abanico más amplio y que puede generar el recambio de los maduros a los verdes, para mantener la llama encendida. A cierto nivel, claro, se precisará bastante más que un simple cerrar puños y la crisis de oferta. Allí vendrá la segunda fase, decisiva.

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