29 de marzo 2001 - 00:00

Cupones Bursátiles

Estamos esperando el despliegue de las ruedas, para ver si podemos encontrar una conclusión acerca de la tendencia de fondo de nuestra plaza. Siempre preferimos quedarnos tranquilos en las largadas de este tipo de carreras, que se lanzan detrás de un hecho notable, porque hemos comprobado a través del tiempo que los primeros pasos tienen muchos puntos débiles. Y más todavía como ahora, donde los primeros días se vino obrando sobre el hecho político de darle los poderes especiales al ministro de Economía -perdón, según las formalidades oficiales, al Poder Ejecutivo-, pero no acerca de lineamientos totales, que el funcionario ha mantenido ocultos. Acaso el flanco más vergonzoso de todo esto, no ya si el brindarle esa amplitud de poder, sino el permitir que mostrando apenas «las patas de la sota» se condicionara a: primero el poder, después recién el equipo de gente y las medidas. Quizá de ahí que la respuesta del mercado accionario del lunes y la cotización del llamado riesgo-país no corrieron parejos: con mucha más cautela en la segunda, que en la primera expresión. Tampoco se puede saber qué receptividad tendrá lo que se aplique en el escenario real. Porque una cuestión es que se obtenga un objetivo en la autorización política (que distó de ser unánime) y, otra es lo que suceda dentro de la sociedad. La gente y su actitud ya «se cargó» a dos ministros de Economía. Tal vez, con algo más de consumo y de recaudación, todavía estaría Machinea. Acaso, sin agitación pública, hubiera López Murphy aplicado sus ideas. Al menos, se podía establecer el conjunto de normas que se ofrecían, cuestión que Cavallo -se dijo-recién iría a mostrar en estos días (y hay que ver si todas...).

De todo esto es que surge la idea de darle tiempo al mercado accionario para mostrar su verdadera fachada, comprobar qué cimientos pueden echarse, y tratar de indagar -lo principal-si se tratará de un «veranito» (peligroso, de ser así) o si se torcerá el brazo de la depresión, con paso firme y gradual. Ganando terreno y apuntalando, como siempre se hace para que dure. Venimos de una sucesión de golpes impulsivos de banda a banda, empezando por ese insólito enero, con 28% de aumento, y que parece haber quedado en el olvido. Es el gran enigma del año, uno de los más difíciles de la historia bursátil: porque si allí se estaba gestando lo que después sucedió con Machinea, ¿cómo es que se sostuvo todo un mes de alzas continuadas, con compras desesperadas casi, y originando semejante diferencia? ¿Qué debió pasar y no pasó? ¿Quiénes se tuvieron que llevar el chasco de febrero? O había en el aire una pieza casi segura que quedó por el camino, o un fantástico error de evaluación, o todavía se estaba con el blindaje cuando la carrocería estaba ya llena de agujeros. Fascinante. Inexplicable. Para tener en cuenta, por si vuelve a suceder...

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