Nueva cartera del Indice Merval, debutando en abril y viendo la baja de dos papeles, para quedar en «26». La notable concentración que se genera en la ponderación por cantidad de negocios, forja un índice por dentro del otro, y se puede decir claramente que son Perez Companc, Grupo Galicia y Telecom por un lado y el resto por el otro. Casi la mitad pasa por tres papeles, y esto también deja expuesto al indicador a todo movimiento inducido que resuelva enviar órdenes precisas a tres papeles, para modificar el total y poder determinar una dirección, o una magnitud de suba o baja. Espanta ver que una plaza como Siderca, que posee nada menos que 1.000 millones de títulos emitidos, no llegue a pesar ni 6% en el listado, quedando sexta y por detrás de Francés y Telefónica. Esto lleva a una derivación, al buscar explicaciones, que no pueden pasar ni por el prestigio como empresa. Ni por el rubro que explota, ni por su sanidad estructural, ni por capacidad es generar ganancias. Siderca debiera ser una rectora natural del mercado y uno de los mejores perfiles de acción que se puedan imaginar para una plaza. Con notable presencia en el mundo, resultando la verdadera gran exportadora industrial que nos queda, resultando líder en su renglón de tubos para petróleo y gobernando importantes empresas del exterior.
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La única razón es su falta de actuación afuera, lo que denota también la casi nula profundidad que ha quedado en el ámbito local para la cartera en acciones. Predominan las de doble madera, las que arman precio en Nueva York y envían hacia aquí las señales.
Lo cierto es que dista mucho de ser un funcionar razonable, producto de las circunstancias y de nuestra decadencia, cuando hay que encontrar 43% del peso participativo en solamente tres papeles, debiendo sumar otras 23 plazas para juntar $ 47 restantes. Pero, bueno, es lo que hay -como diría el paisano conformista-y a ello hay que atenerse. De todos modos, conviene no perder de vista esa extraña conformación donde cualquier desnivel en uno de esos tres nombres puede hacer variar el resultado Merval de una rueda, de un mes, o del año. Si a esto se suma que no se puede salir de un volumen de apenas $ 20 millones como velocidad de crucero, la exposición a ser una plaza gobernable con buena estrategia y algunos dólares, cobra cuerpo intensamente. Esto no le va a cambiar la vida al inversor, solamente le puede advertir acerca de cómo observar un resultado global, a través de un índice, y poder analizar de qué modo aparecen los negocios en las tres principales, para jugar al «detective» y acaso descubrir que un resultado puede estar preanunciando otro. Y estar atento.
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