1 de septiembre 2001 - 00:00

Cupones Bursátiles

En la nota publicada por este diario, acerca de una suerte de resultados consolidados de los trimestres a junio, se advertía claramente la huella de la garra de la recesión. Casi 20% resultó la merma en líneas finales de los saldos presentados, respecto del año anterior, y ahora tocará el turno a la llegada de las «memorias» concluidas en mitad de año (que son unas cuantas). Hay tiempo límite hasta el 10 de setiembre para mostrar esos números generales y no pueden esperarse más que nuevos descensos, al comparar contra un pasado que ya era flaco y malo. Lo más dramático y sobre lo que no se hace el hincapié necesario: cotejando contra el pésimo ejercicio de 2000, ¡hoy en día se está en retroceso holgado! Que no es lo mismo que cuando toca una comparación contra un año de grandes bonanzas (lo que podría suceder en Estados Unidos, que venían en coche y tienen que cotejar los primeros números de un estado recesivo incipiente). Perder mucho viento frente a un período como el 2000 es realmente haber rodado al fondo del pozo. Pero, hay algo todavía más duro para asimilar -por si acaso- que este 2001, y es que todavía resulte «mejor» que lo que haya que comparar en 2002. Lo que haría la paradoja de tener que mirar la estadística al revés, para encontrarle el lado positivo. ¿Entiende el nuevo juego?... mejorar hacia el pasado, comentar los «muy buenos años que han venido siendo 2000, pero mejor todavía 1999, y lo de 1998 es casi soberbio, che...». Una chanza triste, pero es lo único que queda para encontrar el flanco positivo de esta etapa que no reconoce otra igual.

Cabe consignar que ya hay algunas «memorias» apareciendo antes de la fecha límite. Son las que tienen algo de vergüenza todavía y no se toman los insólitos ¡70 días! que se siguen dando a las empresas para que muestren, al 10 de setiembre, los números del 30 de junio. Al pasado lunes 27 merecían el aplauso las presentaciones anticipadas de: Banco de Galicia, Mercado de Valores, Importadora de la Patagonia (de paso, podrían cambiarle el nombre, por ejemplo: «Supermercados Patagonia», que lo otro ya quedó en el pasado de las lanas y las ovejas...) ¿Cómo es que unas tienen el balance terminado veinte días antes de la fecha límite, y otras arriban justo sobre la hora? Respuesta: todas lo tienen muy anticipadamente, pero no lo quieren presentar. ¿Cómo lo podemos afirmar? Muy fácil. Si un directorio tuviera que esperar los números de un balance durante 70 días, y en este país, estaría cocinado hace bastante tiempo. Es otra muestra de la escasa seriedad y consideración con que se trata a la oferta pública (y después se quejan...)

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