Con nuevo titular, el Colegio de Escribanos de la Ciudad de Buenos Aires ha dado a difusión el índice de la entidad y que constituye una interesante versión, para medir actividad económica.
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Respecto de la presidencia del Colegio, es el escribano José María Fernández Ferrari quien corona una carrera de distintas funciones dentro del organismo que, a partir de ahora, deberá presidir. Comenzando como vocal titular -en 1985-, desde 1987 fue tesorero de modo casi consecutivo. Respondiendo a la lista Convocatoria Notarial, que desde 1991 dirige el destino político del Colegio de Escribanos, por amplia mayoría se ratificó la misma línea.
A través de la información notarial, desde enero de 1997 se registra el indicador de actividad mensual. En una sumatoria simple, sobre cantidad de protocolos, testimonios, fojas extraprotocolares, las llamadas «concuerda» (fojas que se utilizan para primera copia de los protocolos, por medio de fotocopias) y legalizaciones, se forjó el índice que apunta a dos criterios: a) estadístico. Un cálculo de correlaciones entre las variables por separado y diversos conjuntos, con respecto del PBI, de modo independiente al significado que represente. Y la segunda visión es: b) conceptual. Agregando el sentido selectivo, se separan las variables que pudieran estar influenciadas por fenómenos, dejando sólo las que reflejan la actividad económica. El Indice del Colegio de Escribanos había registrado una muy leve variación positiva, de 0,8%, en el pasado agosto respecto de julio. Y en el plazo extendido, se mantenía así en 2,6% por debajo de agosto del año 2000. Recién finalizado setiembre, será interesante ver qué ha sucedido desde este ángulo, cuando acaba de darse a conocer la merma de recaudación sufrida en este último mes. En caso de resultar inferior al pasado agosto, la nota sería que por vez primera -desde 1997- se produciría un hecho así. Siempre estuvo setiembre por encima del mes anterior, salvo en 2000 y donde la marca de «119» se reiteró para ambos meses. Todo indica que este pasado setiembre marcó uno de los puntos más bajos en muchos sectores de actividad, como automóviles o ventas minoristas, faltando reconocer el plano de lo notarial para corroborar el estado de parálisis cada vez mayor, de nuestra rueda econó-mica interna. Un verdadero semáforo en rojo para esperar resultados contables del tercer trimestral, que clausuró con semejantes pruebas de depresión. La marca del Indice del Colegio de Escribanos de agosto era de «116» y, cuando esté el número siguiente, volveremos a verlo...
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