Cupones Bursátiles
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¿Sigue valiendo la pena el plazo fijo? Cuánto rinden $5.000.000 en un mes
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Se acentúa el desacople: sigue la fortaleza en el frente financiero, pero crece la debilidad en la economía real
La verdad, era para aplaudir a los operadores: porque ¿qué otra cosa cabía?, que esa actitud de gesto pasmado, sabiendo que lo que queda al oficialismo para gobernar, lo tendrá que hacer: en minoría. Sabiendo que la gente votó al blanco y que fue un durísimo cachetazo al sistema político (en realidad, no al sistema, sino a los hombres que han rellenado al sistema en estos años). ¿Qué es lo que llega ahora? Era la gran pregunta y el signo de interrogación -en las inversiones-se dibujó bien nítido, como un arco iris mientras llueve, en el recinto de nuestra Bolsa de Comercio.
No hubo bajas despiadadas, no hubo ningún tipo de alegría, hubo de lo peor: hubo desinterés, hubo indiferencia, y el voto en blanco e impugnado de lo bursátil se patentizó en las pocas órdenes, en las que faltaron. Si el mensaje preferido pasó a ser: «¡Que Dios nos ayude!», es también para aplaudirlo. Pero, esa primera rueda -no importa las que sigan-fue la jornada donde se traduce la sensación, la emoción, el impulso, ante un acontecimiento. Y dejó la exacta impresión de un recinto yaciente, de operadores deambulantes, de gente sin fe para seguir dispersando (y sin entusiasmo para seguir sosteniendo). Imposible continuar sin llenar ese vacío, sólo de ilusiones, de falsas expectativas y creencias, no se puede invertir (y vivir). Es la hora de la verdad.



