La reacción inicial a los comicios resultó una tremenda jornada de indiferencia y de mercado ausente, con un volumen mínimo. Ese día, el Bovespa se lanzaba hacia arriba en más de 5%. Para la segunda fecha, los que subimos más de 5% fuimos nosotros: Brasil se movía en baja cercana a 1%. Entre las argumentaciones que se ensayaban, porque el resultado era demasiado violento en sus resultados como para pasar por «natural», aparecían dos versiones. Y, en ambas, surgía que la tradicional «manga» de nuestros gobernantes al exterior, obtendría respaldo y crédito renovado. En una de ellas, se hablaba de cifras astronómicas destinadas a Brasil y la Argentina por partes iguales. En fin, en el mismo día de esto se justificaba así lo de Buenos Aires, pero el índice de Brasil cayendo destruía el andamiaje de lo propuesto. Como suele ocurrir, no se podía entender qué situación, estadística, perspectiva, o renovada esperanza había sido capaz de producir el notable aumento de la Bolsa porteña. Especialmente cuando solamente con $ 12 millones de efectivo se podía subir a escala de más de cinco por ciento (habiendo estado arriba de 6%, decayendo después en Pérez Companc y oprimiendo al promedio ponderado de los Mervales...).
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Si uno se ubica del otro lado del mostrador, esto es si uno mira al país desde afuera, y además lo mira como acreedor, ¿qué conclusión extraería del resultado electoral, del mapa político económico... y social? Que nos disculpe Cavallo, si nosotros fuéramos entidad de préstamos no dispondríamos de una moneda para esta zona. ¿En función de qué, cuál es el nivel de ingresos, el endeudamiento total, y la capacidad futura de pago en base a superá-vit?... Ninguna, nos contestamos, De la Rúa con dos años más y un Congreso totalmente adverso en sus votos. Políticos que han salido elegidos con proporciones de pánico (con dos de cada diez personas, con tres de cada diez y así...). ¿Dónde estuvo el faro que iluminó el andar del mercado del martes? La respuesta debía surgir veloz, con sustento, si es que del mismo modo no se viera una plaza en reversa. El modo de confirmar que «algo» bueno esté por llegar, lo dirá el volumen de negocios a medida que se sube. Si todo se va al diablo, como siempre, quedará como otro ida y vuelta donde «los muchachos» del tablón, habrán hecho una diferencia para pasar el mes. Había otra situación que se barajaba y resultaba una supuesta presentación de Cavallo, en fecha próxima, para anunciar algún plan de reactivación (o cosa similar). A menos que haya un milagro, de haber existido algo como eso lo hubieran jugado antes de las elecciones y no después. Es más factible esperar jarabe que dulce, si se esperó hasta después de los comicios. Claro que la lógica huyó despavorida de la Argentina... así que, por ahí...
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