30 de noviembre 2001 - 00:00

Cupones Bursátiles

¿Y si anulamos al Estado, de modo absoluto? Al menos, en todo aquello que signifique que nos cobre impuestos y haga de ellos un barril sin fondo. Ya no se está haciendo cargo de nada y hace del absurdo una cuestión cotidiana, sin que sus servidores -los funcionarios públicos-adviertan de qué modo dispersan «ántrax» económico, que pone pánico en la población. De lo último conocido, las declaraciones del controvertido Carlos Bastos, anunciando la última gran invención para pasarle un serio problema de ciudadanos, a otros ciudadanos y con el Estado diciendo: «Yo me abro, no soy de este barrio. Y no me pidan ni cinco para colaborar, porque no está en mi presupuesto...». De ese modo, el funcionario inspirado dijo así: si se arma revuelo porque intentamos suprimir el subsidio del gas a la Patagonia, pues nos volvemos para atrás y les decimos al resto del país que paguen ese subsidio de modo directo. Un discretito aumento de 4% en todas las facturas, negocio redondo (para las que venden gas, claro, y quizás para alguien más...) y los del Sur se quedan contentos (sabiendo que sus hermanos argentinos los están subsidiando directo, de sus bolsillos). En tanto, otros funcionarios -de Economía-incitan a que la gente retorne al consumo y el mismo Presidente acicatea para que dejemos de «ahorrar» y pongamos dinero en juego. Si así la cosa, donde todo el mundo vive debajo de un cascote, todavía nos esquilman con toda puntualidad, qué será si se advierte que la población aumenta su consumo. No, mejor -amigo lector- quedarse debajo del cascote.

Las ideas geniales se suceden, los funcionarios las lanzan con cara de cemento, los legisladores hacen que ladran un rato y terminan aprobándolas. Y, de última, el Ejecutivo las pone a circular por decreto. La próxima, vistos los problemas cada vez más asfixiantes con el PAMI, puede venir de ese flanco dama. No ya con aportes jubilatorios, sino que algún Bastos, clonado en otro ministerio, lance la gran invención de subsidiar directamente al PAMI con algún impuesto, o alguna suba de alguno, a toda la población. ¿El motivo? Que el Estado no puede agregar un centavo al presupuesto.Y que el presupuesto en una serie de supuestos, donde la realidad indica que el señor Estado lo único que hace, es digerirse los impuestos y ya no-hace-nada-denada. Si hay que arreglar las rutas -y hay impuestos para ello-lo que decide es privatizar peajes para todo el país. Lo del gas que recién comentamos, las nuevas podas de partidas en todos los órdenes.Y nuevos avances sobre los bolsillos de los ex consumidores, como el Impuesto a las Ganancias llevado a 40% para las personas. El castigo es que la rueda económica cada vez se le traba más: es la silenciosa rebelión del consumidor. Que les hace un enorme corte de manga y caer la recaudación, más y más. Una espiral que toma forma de tirabuzón, la máquina que entra en picada y una única alternativa: estrellarse de punta contra el suelo. (Sigan así, que ya están cerca de lograrlo...)

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