1 de abril 2003 - 00:00

Cupones bursátiles

Las cuentas sangrientas continúan, días atrás veíamos el programa en español, de cadena norteamericana, donde un señor estimaba el «price-earning», de la guerra con Irak. Y comentaba que si bien la extracción petrolera del invadido país, daba como para 1.500/2.000 millones de dólares mensuales: el costo de sostener la permanencia en la región, debería estar en los 3.500/4.000 millones por mes. Así que esta gente perdía plata, mucha, en el corto plazo. Pero, claro, hacia la «proyección» y entonces se advertía que Irak, era la segunda reserva petrolera del mundo. Y, a partir de ello, lo estimado iba a los «billones» de dólares bajo la arena... Detrás de ello, venía el planteamiento de cuánto habrán de beneficiarse empresas privadas una vez instituidos los circuitos comerciales, en especial los petroleros. Lo que no se decía, tampoco es sencillo de cuantificar desde el presente, es cuánto les puede costar a los activos norteamericanos en el mundo: ese sentimiento «antiyanqui», que se ha expandido en casi todas las poblaciones. Y en qué medida se desgastó todavía más, la imagen de un país rector del mundo, por ir hacia adelante sin primero lograr el mínimo consenso.

Primero, enviar todas las tropas y equipos, después buscar el consentimiento. Si se lo negaban en el ONU, como pasó, volver de Irak cargando con la vergüenza resultaba misión imposible.

Esto, traído a lo nuestro, nos recuerda al que se manda comprando una fuerte posición en algún papel.Y después, se dedica a preguntar qué piensan los demás de la compra. Y suele pasar que, teniendo una serie de reprobaciones fundamentadas, manda deshacer la posición, perdiendo precio y comisiones. Duhalde lo hace mejor que Bush, envía alguna propuesta de sondeo: si nota mucha resistencia, la vuelve hacia atrás y la pasa «para después de abril». Del último entuerto con Lavagna, sobre que si abrir el «corralón», o dejarlo con el alambre puesto, la cuestión rondó varios días los medios de información: hasta que apareció la novedad, posiblemente no habiendo notado oposiciones puntuales, en una población que estaba con la guerra y con el desagradable episodio de Barrionuevo en el Congreso.


Cubierto por colegas de camiseta, que decían verlo nada más que con culpas compartidas con otras autoridades de la provincia. Sí, pero los otros no son senadores, no están en la Cámara, que de esto se trataba. A los demás, que se los encauce por las vías judiciales, pero aquí había que remitirse a la actuación de un senador de la Nación, gestando tamaños desquicios. Pero, todo vale, no hay mucha predisposición a indagar a los bancos. Lavagna tiene una agenda amplia, todavía sin usar: comprende desde el «2012» al infinito... así que, mire si hay fechas para colocarles, a los bonos que vengan. Entre las postales que alcanzan a llegar de la guerra, más los sapos vivos en masa, que se siguen deglutiendo adentro, se fue otra semana de esta
historieta que estamos viviendo.

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