2 de julio 2003 - 00:00

Cupones bursátiles

El mercado bursátil, en la era del nuevo gobierno, afrontó la primera prueba a fondo para medirle la consistencia al movimiento. Esto, resulta sumamente apropiado antes de seguir adelante con falsas ilusiones. Hasta el día jueves 26, todo venía entre aumentos y tomas de utilidad poco molestas. Servían para alentar nuevos aumentos, porque los operadores notaban que las ventas se detenían en las marcas indicadas. Tal vez muy pocos, casi nadie, pensó que la prueba de fuego se presentaría de modo tan súbito, a la manera de las llamadas «variables ingobernables»: los meteoros que caen de pronto, toman a los participantes entretenidos en las temáticas de costumbre, y las genera un carácter de una rueda para la otra. Además, se trataba de un asunto indirecto -sobre el mercado de cambios- si bien los vasos comunicantes entre lo financiero-cambiario-bursátil, resultan siempre fluidos y alguna variante, en los dos primeros, produce efectos en el tercero: que es incapaz de generar causas, pero es el más sensible acusando efectos. No importa ya tanto, polemizar sobre si la Bolsa debía reflejar de tal manera, una medida como la tomada sobre el terreno de la inversión foránea. Que, a muchos veteranos les habrá rememorado cuando estaba vigente por largo tiempo la llamada «ley de inversiones extranjeras». Lo concreto es que el mercado acusó la medida con un quejido, que se tradujo en una caída del casi 7% promedio en el Merval. Después, saldrían los que quieren «adhesiones» incondicionales, a todo lo que implemente el gobernante de turno, resulte bien o mal recibida por los que «hacen mercado». Y como en la Bolsa no hay legisladores que levanten la mano como un acto reflejo, aprobando todo lo que le tire un nuevo gobierno, se generó una cadena de críticas a la «timba» bursátil.

Pero, mejor dejar de lado el sexo de la Bolsa, y buscar en el traspié elementos para poder analizar y llegar a sondear el grosor de la corteza desarrollada. Qué tipo de «piso», lo fundamental, existe debajo de una superficie que mostraba el verdor de la prosperidad. Y para ello, hay que reunir datos -del jueves 26 en adelante- por unas cuantas ruedas, establecer dónde se para el Merval y si mantiene la energía y convicción que poseyera hasta esa rueda. Además, es valioso para poner los pies sobre la tierra, devolver a la mesura y cautela a los que se excedían tomando riesgo, o estirando las metas de manera codiciosa. El susto viene apropiado, en la medida que esto pase sin dejar huellas, o que varíe cierta forma del mercado anterior, dejará presente el modo de encararlo. Si la plaza cambia, hay que variar. Pero es que, también, esto debe ser tenido en cuenta para saber que en épocas de reacomodamientos profundos, sobrevendrán otras pruebas de fuego y varias de ellas: del tipo imprevisto. El Merval ha hecho mucho a lo largo del año y lo importante es que mantenga una sapiente mecánica, de asimilar lo malo y sacar provecho de las zonas buenas. Recojamos las señales y evaluemos.

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