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No sirven apenas unas fechas, habrá que aguardar por más, pero puede estar perfilándose la sensación de un inicio de segundo semestre: con bastante menos combustible bursátil, alimentando los motores. Ver la relación entre esto, y las normas dictadas sobre el control de ingresos de dólares, parece ser una línea directa. Y lo que impactó en precios con alguna caída de cotizaciones, partiendo de aquel casi 7%, resulta bastante menos preocupante que si se confirma, y toma cuerpo, el tener que moverse dentro de una base bastante más reducida de órdenes. Porque si esto es útil en la defensiva, creando cierres de ventas para que los precios no bajen más, después habrá de pagarse cuando se busque el ataque y el intentar derribar la nueva centena, que ya lo fuera, pasando de largo por los «800» puntos. Se necesita tracción en las cuatro ruedas del recinto, que es como se vino armando el movimiento que precedió a la normativa sobre el control de capitales. Lo demás siguió en condiciones estables, ni las acciones variaron sus virtudes y defectos, ni surgieron reanimaciones de costo del dinero, o una boca alternativa. El mercado pareció desinflarse por no poder cargar con su propio peso, quedando sin sustento cuando había tomado ciertas alturas. La rueda del miércoles, con una vuelta a los «certificados» y repartiendo el volumen del día con las acciones ($ 25 millones para cada segmento, en efectivo) impuso de esa realidad conque se abrió el segundo semestre. Informate más
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