Cupones bursátiles
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El lunes, la Bolsa se ubicó a poco más de 10% de coronar los 1.000 puntos Merval. Casi como para abrir apuestas, estilo londinense, y ver de acertar con el día en que se pueda dar tal logro. Pueden ser dos tipos de apuestas: en el intradiario y el que quede como definitivo, con el milenio de puntos bursátiles como marca del día. Y si esto está más, o menos, alejado de lo que se pueden considerar como argumentos fundamentales, no tiene mucho que ver con que se consiga en la práctica, y la única verdad es la que marcan los paneles. Llegando a 1.000 se estaría casi duplicando el cierre de 2002, algo más de 500 puntos, que se potencia ante la declinación del dólar en el año y que ubicaría al recinto de Buenos Aires como cabeza de serie entre los mercados del mundo. Una muestra espectacular sobre cómo estar en crisis y en default-país y ser un gran éxito. Que se agiganta, al saberse de la escasez casi absoluta de crédito alimentando el circuito financiero. Una muestra notable frente a una política que tiende a meter miedo a las sociedades, en lugar de atraer capital, con la saliente más agresiva en el acoso a las privatizadas. Como bien lo mencionaba Ambito Financiero días atrás, también manifestado en esta columna, la Argentina todavía goza de un período excepcional por los precios de commodities, pero ésas no son variables gobernables, sino que están a expensas de las oleadas en los mercados internacionales. Soja y petróleo deberán aprovecharse al máximo, si allí se produce una bajante inesperada: ¿aguantará la administración?




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