14 de noviembre 2003 - 00:00

Cupones bursátiles

Cuando días atrás, al comenzar noviembre, hablábamos de la estadística fuertemente contraria a la tendencia alcista, que lleva este mes desde hace más de una década, quedó solamente como el aporte de «nota de color». Y por si hay lectores a los que les apasiona moverse con el pasado, las permanencias, alguna «martingala», o simples cábalas. Pero, cuando la plaza se desplomó malamente, en la rueda del martes pasado: nos vino inmediatamente a primer plano, esa figura adversa de los meses de noviembre. El mes no culminó, esto está sabido, pero semejante retroceder como para situarse allí cerca de una etapa que parecía superada y consolidada, la de «900» puntos, era como para impresionar. Una rueda como semicorrida, producto de una baja fuerte de precios y asociado a volumen que trepó de golpe en más de $ 20 millones, conformó una de las peores imágenes de estos tiempos. Que es más espectacular, porque se situó en momentos donde el Merval iba hacia otro lado, justamente a torear a los «1.000» puntos y alcanzarlos, en cualquier momento.

La coincidencia de la pésima rueda, con el arribo masivo de los balances trimestrales, obviamente que no puede disociarse y hasta es necesario unirlo: porque, de lo contrario, habría que pensar en alguna inquietud extramuros que haya generado la ola de salida rompiendo límites. En verdad, algunas veces planteamos la Bolsa en dos planos: la que viene empujada por el entusiasmo de ir cubriendo etapas y disfrutar de una monumental ganancia en el año. Y aquella que podría salir a que se rindan cuentas, acerca de precio vs. valor. Perlas escaseaban, esto también lo planteamos, el cuento del «atraso» venía reacomodando papeles, simplemente por haber quedado un tanto alejados de los punteros. Y, los punteros, gozando de su virtud de la liquidez, que los hace verse machacados por órdenes de cierto nivel que -necesariamente deben concurrir a ellos.

Pero, tenían que arribar los números de setiembre, que involucraban a casi todas (ya fuera con primeros períodos, o terceros, de las que cierran en diciembre). Que los números generales no inyectaron más optimismo, estuvo también a la vista. El lunes, arribo masivo de balances, la jornada resultó sumamente opaca. Pero, también la venta estaba en sus casillas, y esto es lo que cambió el martes: donde surgió una partida de «osos feroces» que poblaron la comarca del recinto y espantaron toros de inmediato. Ventas «a granel», sin importar el precio sino la cantidad, llevaron el volumen arriba de los
$ 53 millones para acciones y generando esa brecha Merval de 3,5%. El asunto pasó por ver el índice en «918» puntos, casi sin darnos cuenta. Otra vez luchando en trincheras dejadas atrás, creando la duda lógica sobre si fue una «toma de utilidad», o si se produjo un desbande mayor: por sobrevaluación natural. La tercera es que haya «algo» que inquietó mucho. Pero, no contamos con alguna señal para ello. Pasos siguientes serán fundamentales, o noviembre se nos viene encima...

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