15 de marzo 2004 - 00:00

Cupones bursátiles

Estar «Dejando atrás la crisis» puede resultar una de las metas más votadas, si se realiza algún sondeo acerca de una nómina de ansias ciudadanas. Es un tema atractivo, desmenuzarlo, indagar cómo es que nacen, cómo son los indicios seguros de que finalizan. Y, lo esencial, basándose en la acumulación de hechos del pasado: qué poder hacer en el tránsito de una crisis. Si alguno de los lectores tenía intenciones de unir esos elementos y darles respuesta, en formato de libro de unas 300 páginas, no se moleste: los conocidos por todos, Ana Verchik y Osvaldo Granados, unieron fuerza e inquietudes, para llevar adelante el desarrollo de lo mencionado. Precisamente, con el título de «Dejando atrás las crisis», realizado por Ediciones Macchi, hace unas semanas está en las librerías. Hemos recibido un ejemplar, con cálida dedicatoria, y al solamente procurar hojearlo nos quedamos dedicándole tiempo anticipado, al que pensábamos brindarle en momento más tranquilo (por ejemplo, al no tener que estar realizando los textos de esta columna). En tal aspecto, debemos decirle a la autora y analista de estos temas económicos, Ana Verchik, y al colega y compañero de muchas tardes de sala de periodistas en la Bolsa, Osvaldo Granados, que le hemos encontrado el flanco negativo a la obra: y es que nos saca de nuestra tarea habitual.

Eludiendo extenderse demasiado, o andarse por las ramas, se ha dirigido a una larga serie de puntos fijos, resueltos en párrafos directos para esclarecer los interrogantes que más preocupan. Buscando cotejar distintas épocas, para saber «qué tienen en común las crisis».Y, a partir de ello, sus consecuencias económicas, y las que resultan los derivados políticos y sociales a partir de una hecatombe económica. Entrando en honduras, como la instrumentación del plan Brady, el modo de calificar las crisis, y una serie de elementos encadenados sobre «por qué se perdió la convertibilidad». Ciertamente, momento oportuno para descifrar los males de las crisis, en instantes donde el país se está tratando de alejar de una de ellas.Afectos nosotros a las frases descriptivas, de personajes de renombre, le pedimos prestada la referencia a John M. Keynes y cuando en su obra máxima «La Teoría General...», apuntaba que «a los que aceptan la caridad, primero se los compadece, luego se los desprecia». Y la anécdota del consejo dado por el economista al presidente Roosevelt, para que la gente tuviera una ocupación siempre, aunque fuera abrir zanjas en los costados de los caminos, para taparlas al día siguiente.

El libro también nos permitesaber que Ana Verchik prosigue dinámica analisa, como siempre. Y que Osvaldo Granados le habrá aportado la faceta periodística para darle agilidad y saber dónde apuntar. (Hasta nos enteramos de que Osvaldo ya tiene tres nietas: este hombre no se ha quedado quieto ni en las crisis.)


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