21 de abril 2004 - 00:00

Cupones bursátiles

Cada inicio de semana, de varias de las últimas, hay que dejar el pronóstico reservado para lo que pueda suceder, aunque tal tipo de incertidumbre lo que hace -y se observó en el período pasado-es minar los ánimos y la paciencia. Es como que de las filas de los que están dudando, se van desprendiendo de a poco manos que resuelven ya no esperar por repuntes consistentes que no llegan. Y esto es lo que coloca a las tónicas inestables contrarreloj, porque nada es gratis en Bolsa, sino que todo es un encadenarse de actitudes y consecuencias. A la lenta degradación de las cotizaciones le correspondió un cierto levantar de los volúmenes: es lo más rescatable del último circuito de cinco ruedas. Y cuando la dirección de los precios es un asunto menor -aunque no guste y duela en el bolsillo-frente a la posibilidad de poder salir del banco de arena, donde pareció encallar la tendencia.

El dato más valioso que se pudo rescatar, y hay que esperar que no se vaya desvaneciendo, es confirmar que los montos transados ingresan en otra escala. Al menos, una donde el hacer mercado no resulte un martirio y que se pueda entrar y salir de modo fluido, para apurar el recambio de posiciones: esté donde esté, el piso firme de la nueva fase del ciclo. Hay que encontrarlo, cuanto antes, que es mejor asimilar deserciones en un tramo corto, que hacer un lento goteo que va contagiando a los otros dudosos.



Claro que el asunto de lo bursátil no contiene verdades absolutas, solamente se pueden reunir algunos elementos y colocarlos en posición para que emitan un diagnóstico razonable. Que podrá, o no, coincidir con la realidad siguiente. Pero, si realmente esa alineación de baja de precios con aumento de volumen puede generar que se lleguen a reencontrar oferta y demanda en un punto límite: se podrá confirmar con sucesivas ruedas.Y si el volumen cambia nuevamente y se muestra contractivo, no importa demasiado que se haga una meseta de cotizaciones si es que es solamente un descanso, para proseguir la baja. Cada quien que lo vea y analice podrá extraer lo suyo, de acuerdo con la «escuela» teórica y práctica en que se ha ido formando, para nuestra propia consideración, preferimos un mercado que logre expandir el ritmo, y con ello la asimilación, antes que procurar una marca Merval que quiera ser falsamente « estable». Los 1.200 ya no se podían bancar, la plaza lo fue diciendo a gritos a medida que avanzaron los días de abril. No se podía cuando cada vez se trababa más el fluir de órdenes de demanda y se llegó a cifras tan ridículas, como rondando los
20 millones de pesos y menos. La semana terminó a más del doble que eso y de menor a mayor, así como los precios se habían encogido gradualmente. ¿Cuál es la relación exacta de volumen a precios Merval? Es la pregunta del millón, por ahora.

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