22 de abril 2004 - 00:00

Cupones bursátiles

Viene de acuerdo a reglas clásicas el mercado, siendo lo que sucede en el presente bastante más razonable que lo que sucedió hasta unas ruedas antes. Buscar juntarse nuevamente, unir lo disperso, formar filas homogéneas de oferta y demanda y allí mismo dejar que esas fuerzas vuelvan a actuar. El derrape se fue acentuando en el inicio semanal, cerca de 3% de corrección y el Merval bastante más cercano a la frontera inferior -de los 1.100 puntos-que a la superior y que quiso sostenerse inútilmente, más sobre la base de orgullo de no ceder, que de respaldo monetario. Frente a ello, se repitieron marcas de volumen en torno de los $ 50 millones de efectivo; esto no desplegó las velas de la tendencia, pero fue haciéndola salir de ese «banco de arena» donde aparecía como encallada. La otra posibilidad era quebrar la trabazón yendo hacia arriba, lo que hubiera resultado un dibujo grotesco y de escasa permanencia.

Esto luce más consistente, aunque se baje en precios, si es que no se quiere volver a forzar las situaciones y hacer dar vuelta al mercado de prepo, con lo que se podría ir, nuevamente, hacia el «banco de arena». A menos que surja alguna novedad con visos de muy importante que genere una zona con factores hasta ahora desconocidos o que exista ese tácito acuerdo de los principales operadores, como para decir: vamos a apuntalar el vuelco antes de que exista más temor, el desempeño natural estuvo yendo a ese punto de reencuentro de línea de corte, para volver a transar de modo fluido. Que es la condición esencial para que se termine de producir un recambio posicional y una vez establecido nuevo piso --sólidopensar en el repunte.



La Bolsa sufrió la «crisis energética» antes que la comunidad. No estaba anotada en el renglón de los que tienen el suministro asegurado y le cayeron una serie de cortes puntuales. Ya no importa indagar en qué punto, por qué racimo de motivos, se plantó el volumen. Como decía Lincoln, «más que saber quiénes fueron mis abuelos, me interesa saber qué serán mis nietos». Justamente, Abraham Lincoln, quizás el ejemplo más nítido de quien llega a su meta después de asimilar todo tipo de frustraciones. Y coronar su paciencia y entereza alcanzando lo más alto. Es momento de paciencia, de no crear climas artificiales, y dejar que el mercado vaya recomponiendo sus tejidos dentro de las leyes ortodoxas. Las dudas se justifican, todo el país entró en esa zona de nebulosa, hasta llegar a plantear un «relanzamiento del gobierno de Kirchner». Atado a lo que se produzca estará otro capítulo de la tendencia, lo de 2003 no tiene hilván con lo actual, terminó en enero. Después, la decantación, cierto desencanto, la escasez de nuevos capitales arribados.
Y hay que reconquistarlos.

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