Martes... y siguieron los azotes por el Mercosur. Una rueda donde parecían querer disputarse algún agrio trofeo, entre la Bolsa de San Pablo y la de Buenos Aires se iban deprimiendo minuto a minuto. Finalmente, felizmente, quedó con la copa en la mano la entidad del Bovespa, perdiendo 2,5%. Y la porteña se acomodó un poco por debajo: 2%. Podría pensarse que existen, entonces, ciertas causas comunes -amén de las que cada gobierno, tiene dentro de sus propios límites-y esto deriva de las ya serias advertencias acerca de una suba de tasa de interés, por parte de dos aspiradoras de capital: en Estados Unidos y Europa. Lo que restaría el muy atrevido «capital de riesgo», que estaba dando vueltas por la zona sur del continente: el que, sin ser abundante, ayudaba a los atribulados inversores nativos. Esta figura es clásica, se ha visto con periodicidad en la historia, y además existe un diagnóstico inalterable acerca de cuál es la peor de las enfermedades para una Bolsa: el nivel de las tasas. Y si esas tasas pertenecen a orígenes a los que se considera confiables, la barrida sobre el tablero no deja rincones sin aspirar. Y siempre es así, la mayor de las preocupaciones proviene del costo del dinero, del premio a la renta fija, lo que hace acentuar la también natural «aversión al riesgo» que va con el ser humano. En tales casos, los mercados de riesgo deben tratar de seducir a los que quieren emigrar, con premios al riesgo que superen en mucho a los que les prometen. El problema es que cuando la duda aparece, los volúmenes se comprimen; es un objetivo muy difícil conseguir que la respuesta sea alcista en los precios. Más bien, se ven ondulaciones como las que llaman la atención por estos días, en las plazas del Mercosur.
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• Que Brasil y la Argentina no presentan ninguna maravilla económica, en lo que hace a su frente interno, ya es un tema con el que se viene lidiando desde hace largo rato. Pero, como se hizo hábito trabajar como si nada sucediera en un país en « default», se pudo no solamente sobrellevar el momento crítico sino también desplegar una soberbia tendencia alcista, a lo largo de 2003. Ya teniendo que enfrentar contrariedades nuevas, cuando hay mucha incertidumbre local, y con ese peligro de que la tasa de los principales focos de aspersión se levante implica dar batalla en dos frente, con armas limitadas. Lo que amaneció como la esperada «corrección» en nuestro mercado, por la falta de nuevo volumen, y se trabajó ordenadamente hacia ello: se complicó con las otras amenazas, de orden internacional. Implican a lo financiero, abastecedor de lo bursátil. Esa conjunción bajista del dueto Mercosur es lo que marcó a la semana con tratos distintos. Difícil.
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