4 de junio 2004 - 00:00

Cupones bursátiles

Junio empezó con buenos ratios bursátiles, concretados antes de que Lavagna surgiera con su conferencia de prensa. Algo más de volumen -$ 35 millones netosy una suba del Merval para colocarlo en «975» puntos, unos cien puntos largos por encima de sus cotas más bajas. Se verá, si en el devenir de declaraciones y lo que se vaya sabiendo de las respuestas a la nueva propuesta unilateral el mercado estuvo en lo cierto, al abrir el mes con aires de querer variar sus pobres performances de mayo. No se distinguen sectores en especial, se actúa con una corriente de vender -o comprar-bolsa, sus líderes enlistadas en el panel mayor. Esto lleva a la hipótesis de un movimiento que resultará global, y no particular, donde se actuará a través de las más líquidas, con los reflejos en cascada sobre el resto. Desechar los primeros pasos suele ser un consejo siempre beneficioso, sabido de la predisposición a acentuar lo inmediato, a momentos donde surgen novedades de cierto calibre. No conviene sumarse a euforias, o depresiones, impulsivas hasta tanto no se pueda contar con los elementos necesarios para decidir. Difícil que se forme un amplio consenso en una sola dirección, ante la propuesta, los medios irán reflejando las opiniones de organismos oficiales, grupos de bonistas, asociaciones que los reúnen, acreedores locales y del exterior. A los de aquí, es sabido, siempre se los somete a las presiones políticas, o amenazas veladas, como para lograr adhesiones a deseos oficiales. Nos importan mucho más las que vengan del exterior, que es donde el país debe recobrar parte de su imagen desteñida. Sin pensarse en que esto volverá la situación a un punto cero, o que pasemos al rubro «confiable» por un simple acuerdo.
La vuelta a un circuito algo más esponjoso para la obtención del crédito, resultaba la mejor seducción para jugar la carta. Que se extiende a los privados, por más que muchos de estos han optado por abrirse de la posición oficial y arreglaron sus reestructuraciones de pasivos.



La mitad de año es un buen punto para que la tendencia adopte una dirección, después de atravesar esas largas semanas de bajo régimen de negocios y precios sin poseer ningún asidero para sostenerse. El mercado se agota en sí mismo ante la falta de órdenes, esto es el punto clave para imaginar un junio que pueda quebrar la abulia. Si se hiciera mucho volumen, aún en baja, es dable pensar en el proceso acumulativo que parte de algún punto fuerte, los cambios de tendencia provienen de esos golpes notorios de negocios y que delatan al tomador. La alternativa menos deseable es la que se estuvo viendo, donde nuestra plaza hizo ruedas de apenas veinte, veinticinco millones.Y, como siempre, el mejor modo de comprobar una dirección firme es a través del dinero que se incorpora, dejando de lado la dialéctica. Promete «sucundún» este mes que divide los semestres, habrá que estar atentos a todo.


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