Las insólitas declaraciones del titular del Banco Central italiano, quitándole sustento a sus propios bonistas y acusándolos con los mismos argumentos que tantas veces utilizaron los deudores -nosotros-, forma parte de ese extraño halo de coincidencias favorables que acompañan a una gestión donde las equivocaciones son paliadas, o borradas, por este golpe de azar inimaginable. Unido a que se pudo levantar el bloqueo a la propuesta de renegociación de Mendoza, con fallo favorable en Nueva York, resultaron marco para otra rueda «bisagra» en el mes: el miércoles, donde la temperatura del mercado volvió a sus máximas marcas, después de estar flotando en medio de la incertidumbre y falta de rumbo. Pero no fue una rueda típica de avance de la plaza, sino que se debió separar aquello que atravesó por la actuación de un papel tan fundamental como Grupo Galicia del resto de las listadas. La entidad bancaria se anotó con más de 5% en la ponderación de precios del Merval, agregando que hizo unos $ 36 millones del efectivo del día. En precios, seguida por el Francés -aunque con escasos negocios- y como advirtiendo que detrás del tema global -los bonistas- apareció un estímulo propio para los bancos.
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Se hizo así un repunte a medias, entre una gran figura que actuó de locomotora -el papel que lleva la quinta parte en el índice- y los vagones del convoy enganchados detrás, sin faltar las bajas. Se mezclaron así los tantos, para hacer muy dificultosa la visión y la realidad del día. ¿Sin Grupo Galicia, qué hubiera sucedido en los indicadores? De retrotraer al papel clave a sumas y diferencias más habituales, posiblemente se hubiera visto una fecha con más volumen, más atenuado que los $ 85 millones reunidos, y con el Merval en una suba también mucho más rutinaria. Pero, el hecho es que Galicia está, y se desarrolló una rueda con ella implícita, que es lo que vale. Para avalar los indicadores del miércoles, aunque tomando con precauciones la sensación para el estado general. Si los bonistas del mundo empiezan a tropezar con «quintas columnas» como la de Italia, casi la suerte de la unilateral propuesta argentina puede quedar plasmada. A favor de quienes la han delineado. Bastante de esto fue impregnando el clima semanal, más esos casos particulares que se entremezclaron con la general. Lo que también fue buena suerte para la Bolsa, porque, en general, no se suelen desagregar las ruedas, y los medios masivos difunden que la jornada de Buenos Aires contó con gran nivel de negocios y muy buena suba del indicador Merval (mientras, el Dow y el Bovespa se iban por la ladera de modo elocuente). Si se precisa de una buena mano del azar, es indudable que hasta el momento la estamos teniendo. El asunto es no encomendarse totalmente a ello, porque las rachas se cortan y -luego- las barajas vienen en contra.