9 de noviembre 2004 - 00:00

Cupones bursátiles

«Extra..., extra..., ¡llega la gran noticia!» Tanto se anuncia la gran noticia, que puede darse el clásico axioma desarrollado por Julián Marías: «Cuando se sabe lo que va a pasar, no puede pasar nada, puesto que ya pasó». A menos, claro, que se hayan dejado deslizar señales expresamente equivocadas sobre el tenor y origen de la novedad, para aparecer con algo totalmente fuera de libreto. Entonces, podría esperarse otro cantar de los mercados, y si es que se trata -realmente-de una «gran noticia». Acaso, mientras estos cupones se gestan, esperan para salir, y salen hoy martes, ya se haya difundido oficialmente la especie. De lo contrario, la expectativa se hará no solamente creciente, sino también, exigente. Porque cuando se lanzan hipótesis, para ver quién está en la justa, todo se va haciendo más grande: en tal caso, el riesgo es que -despuéslo que pintaba para grande parezca empequeñecido frente a la ansiedad desatada. El mercado, a todo esto, aprovechó la última fecha de la semana anterior para tratar de afirmar, de modo consistente, su presencia en la nueva centena. Fueron necesarios $ 92 millones potentes, de efectivo, para que se pudiera barrer la superficie de ventas que estaban clavando diversas «banderillas», ante caudales menores. No se pudo ir hacia arriba, firme, con niveles de $ 60 millones y algo más. El viernes llegó el suministro.

Si el asunto siguió la «línea china» de la que se venía hablando, todo esto tiene el gran componente de lo exótico. Sería casi como anunciar algo proveniente de Australia, Nueva Zelanda, lugares sobre los que el grueso de la comunidad argentina -incluida la empresaria-tiene marcos referentes, casi de libro de textos. Lo que es seguro, acerca de China, es que se trata de un «peso pesado» en el mundo de hoy. Y ningún líder de tal magnitud habría de entablar diálogos, de igual a igual, con sus inferiores. Es como para tener el suficiente cuidado, que una cosa es inaugurar una relación; y otra, poder sostenerla.Y, otra más delicada todavía, sostenerla sin que existan desniveles ni asimetrías potenciales en las relaciones. Por tamaño, por potencia, por lo que se quiera, ya la hay. Pero todo esto -se ha visto-ayudó a pasar a segundo plano el tenso ambiente sobre el arreglo de la deuda: un objetivo seguramente deseable por las autoridades, como para calmar cierto nerviosismo que los pasillos -y ciertos mercados-estaban denotando. Desviar la atención de un foco candente, produciendo otro foco que posea más atracción, es una vieja estrategia política. La plaza bursátil decidió salir de un frente debilitado por ciertas ruedas, llegar a los 1.325 puntos en ese viernes y apostando los $ 92 millones, con una demanda nuevamente con tracción. Esto cada vez se pone más apasionante.


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