18 de noviembre 2004 - 00:00

Cupones bursátiles

Alto volumen, alto voltaje, ritmo y liquidez asegurados. Lo demás lo dirán las fuerzas del mercado, predominando unas, acompañando las otras. Lo importante que puede rescatarse es que las puertas no se cierran cuando se desea salir. Lo más adverso, por lo menos de las fechas de viernes y lunes, es que existe un ímpetu vendedor desusado en estos tiempos. No alcanzó con ampliarse y barrer con una rueda; en la siguiente -más de 91 millones de pesos en acciones-, hubo que elevar el esfuerzo para poder contener buena parte, no toda, de esa agresividad vendedora que da para pensar. Con coreanos y chinos en Buenos Aires, con ansiedad por anunciar acuerdos y una nueva línea de comercio, lo que quedó después de tantos dichos sobre el particular es que surgió un manto como de desilusión -en la Bolsa, se traduce en venta- mientras se aproximan las instancias del duelo con los bonistas.

Los $ 91 millones del lunes, en otro momento, hubieran sido capaces de generar un salto hacia adelante del índice. Esta vez, sirvieron para atemperar un derrape mayor y quedar con negativo de menos de 1 por ciento. Es la gran diferencia de ánimo que se puede patentizar en los dos modos de surtir efecto un pase de velocidad en las órdenes, según los momentos de que se hable.

El arribo de trimestrales no pareció ejercer un efecto beneficioso, en general, y eso que para varias de las llegadas se trata de mostrar el corazón del ejercicio, al arribar al tercer período. O bien, tal vez actuaron de soporte -para evitar bajas mayores- y quedaron sepultados ciertos buenos números, debajo de la túnica general que predominó.

La semana completa puede ser un buen muestreo para sacar conclusiones, intentar descifrar en que punto se halla la tendencia. Si es que persiste el alto nivel de oferta, o si todo propende a encalmarse y permite que la demanda -apareciendo con más optimismo vuelva a llevar al Merval encima de los 1.300 puntos, definitivamente. Resultó una "colina" muy difÌcil de tomar, aunque de entrada todo parecía sencillo, hallando poca resistencia. Los "osos" estaban más allá, aguardando y asestando el golpe, como para que esa zona de los 1.300 se haya hecho tan luchada, como para perder mucha energía en avanzar y retroceder, estar en los mismos lugares, pero dejando esfuerzos en solamente defender terrenos que se pensaban conquistados.


A menos que esa estrategia de aflojar, para después hacer posiciones a cotizaciones pasadas, siga funcionando. Seguro que "papel" no le faltó a nadie que lo quisiera, en muchas plazas, y el tomador grande pudo forrar su cartera haciendo otra base, debajo del número redondo. Veremos si es así; si no...

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