Bueno... menos mal que apareció ese estímulo que no surgía por ninguna parte y que permitió quebrar, de un solo tajo, un ambiente que era, como «smog» sobre el recinto. Un tanto traído de los pelos, convengamos, pero es que como que casi todo está en las mismas condiciones en la época que vivimos: así que no conviene desmenuzar demasiado si los publicitados dichos del visitante español eran aptos para generar un repunte de magnitud en los precios del Merval. Podría negociarse, en la impresión y conclusiones, que fue a medias entre promesas de respaldo al país -por una parte- y un mercado que se hallaba lo suficientemente disecado, para hacer repercutir con eco toda orden de demanda agregada.
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Como sucedió a unas pocas ruedas del fin de mes, en momentos donde se venía asistiendo a una lenta y fatal pendiente del índice para terminar debajo de los 1.300 puntos, todo se alivianó de un solo plumazo. Más allá de 3,5% de rebote, la marca se puso cómoda lejos del piso peligroso, quedando la posibilidad de tres ruedas más para intentar darle algunos otros retoques. Sin que apareciera demanda lujosa, se vulneró la barrera de los $ 40 millones de efectivo, subiendo desde una escala que los tenía debajo de los $ 30 millones. Nada del otro mundo, pero muy eficaz porque partió todo de lo sumado por órdenes de compra, con la oferta fiel al compromiso de no perjudicar en demasía. Lo que podía venir detrás era una toma de utilidad precoz -del flanco del «trading»- asimilada todavía con más volumen. O un desagiarse del primer impulso alcista, preñado del entusiasmo de los medios que daban loas al visitante de España por sus respaldos a la gestión. • Confundir esto del apoyo de España al canje de deuda, con aquello que vayan a efectuar los bonistas por su cuenta es querer que el carro sea el que mueva al conjunto, en vez de los caballos. Y es demasiado imaginar. No existe un compromiso con gobiernos, sino con bonistas individuales, privados, que son las verdaderas víctimas de la propuesta argentina. No costaba mucho a quien quisiera venir a quedar de maravillas, otorgar sus plácemes a la propuesta, si es que sus arcas no irían a soportar el canje. Pero, todo entra en un mismo manejo de felicidad, cuando se busca una señal positiva de manera desesperada.Y el pasar de Zapatero por nuestro país fue rubricado con el repuntar del mercado bursátil y la salida de su varadura. Elemento muy bien utilizado, aunque no tenga demasiado que ver con la verdadera problemática que tiene en la incertidumbre a empresas e inversores. Hoy, concluyendo enero, se verá hasta qué punto la dosis de súbito júbilo fue capaz de calar hondo.