Una vuelta al torniquete, que naturalmente debería generar más desconfianza acerca del rumbo del canje, y una sorpresiva conferencia de prensa dieron cuenta de que ahora -recién ahora- se intenta buscar el aval parlamentario, a lo que se vino cocinando sólo desde hace tanto tiempo. Se presume que esto sería una jugada para otorgarle más confiabilidad a la propuesta, pero a poco que los acreedores recorran el historial argentino y de cómo muchas leyes que se votaron, posteriormente fueron cambiadas -o derogadas- por bancadas donde intervinieron muchos nombres en el ida y vuelta, todo intento de respaldo extra debería quedar desechado.
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Cualquier inversor del mundo sabe que ante una «necesidad y urgencia», todo se va al cesto en nuestro medio, por más leyes promulgadas que hubieren existido en su momento. Solamente depende del partido dominante y de la anuencia que le presten oposiciones sumamente dóciles, ante mandatarios con gesto fiero. Un nuevo acto de este sainete de propuesta de canje, al que el ministro de Economía considera en términos «satisfactorios» lo cubierto hasta el momento pero anuncia el envío de un pedido de salvavidas: o para atomizar la responsabilidad, si es que la cuestión no llega a mínimos soportables.
El día miércoles nos despedía con tal novedad, faltaba medir los efectos sobre los mercados.
El marco a ello había sido dado por una rueda que se vio súbitamente cambiando de ritmo, en volumen de órdenes, aunque con precios que no pudieron sacar ningún partido. Por de pronto, podía decirse que hubo más demanda: pero, al unísono, establecer que también la oferta dilató sus envíos de venta. Resultado: casi neutralidad total. Es curioso, no habrá muchos ejercicios con tales desniveles mínimos, ver el ingreso al segundo mes del año con un índice que está como clavado en los finales de diciembre de 2004. Y cuántas ruedas se sumaron donde la conclusión es la misma: nada sucede, en ninguna de las direcciones. Pretender utilizar a favor el intento sobre el Congreso, era una posibilidad tan poco clara como las alocuciones de Zapatero, pero que habían dado resultado por una semana. Y casi se unen en lo mismo, puede valer tanto un aval y respaldo legislativo, como el titular de España respaldando sin tener que ver en la práctica del canje. Palabras al viento... Lo que sí se pudo ver, es cómo el despuntar de noticias sobre febrero, a las que el presidente de Venezuela le agregó algunos condimentos vino como para comprarse todo y prometer más todavía. Esto no dio ningún resultado positivo sobre la plaza, que permaneció inmutable a pesar de los anuncios realizados profusamente. La Bolsa está mostrándose esquiva otra vez a la dialéctica, y hace bien en verse así.