10 de febrero 2005 - 00:00

Cupones bursátiles

Mientras las cifras de adhesión al canje ya comienzan a ser una charada -porque no hay porcentaje que coincida, según las fuentes- tal lo estimado, recién en el lapso final, que va del 20 al 25 de este mes, se conocería el grado de aceptación de grandes tenedores de bonos.

Queda así un espacio para que jueguen las expectativas y, más todavía, las versiones: lo que constituye uno de los «afrodisíacos» preferidos del sistema bursátil. Esto alienta más que a invertir, a apostar por una de las posibilidades, y es donde las fuerzas se abren y las contrapartidas se arman para generar lo mejor: volumen. Desde comienzos de febrero se pudo observar una predisposición distinta en el mercado, que llegó a superar los $ 110 millones de efectivo en una rueda, para luego descenderlo, pero sin llegar a perder viento en lo que hace al impulso que llevó al Merval en el aire y lo hizo atravesar los 1.400 difíciles puntos, de un simple ataque.

Y esto es lo que se promete, una dirección volátil en lo que hace a las cotizaciones, con una base de órdenes bastante más entonada que en enero (recordar que tuvo un promedio de sólo $ 39 millones/ rueda) para que crezca la figura de lo que pueda considerarse un mercado. Lo demás, la altura, lo tendrá que decir el propio resultado de lo que está pendiente y el modo de recibirlo tendrá la intensidad que el porcentaje del canje transmita. El problema, y el ministro de Economía no para de repetirlo, es en qué marca de adhesión se lo considerará «satisfactorio».

Por el modo en que se armó el libreto, todo está preparado para considerar como un «éxito» una operación que ronde algo más de 50%. Para la consideración de funcionarios internos, pero esto está muy lejos de lo voceado por organismos internacionales y sus pretensiones de situarlo como en un holgado 70%, para darle el calificativo de exitoso. Estamos en una zona divertida, donde los ingredientes para la Bolsa-juego se han puesto sobre la mesa, mientras corre por debajo la posibilidad de que surja la Bolsa inversión, a través de carteras más decididas a meterse en el ejercicio para descremarlo más adelante, suponiendo algo parecido a un ciclo.

Hay para todo tipo de gusto, mientras los balances que deberán hacerse presentes hasta mañana -los trimestrales a diciembre- llegan en momento oportuno, como para darle al que quiere tomar posición la posibilidad de distinguir entre las especies, y atrapar las más virtuosas desde lo intrínseco. El verano toma más temperatura, al menos se perfiló para ello, y la música para bailar está llegando con esos porcentajes que se irán difundiendo.

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