No pasó demasiado para que estallara una noticia capaz de refrendar lo hecho por el mercado desde inicios de mes, como para también otorgarle una cuota extra de energía y llevarlo a alturas totalmente impensables al término de enero. Desde una plaza clavada en marcas de finales de año, hasta pasar de largo por los 1.400 puntos y atacar seriamente la nueva colina de los 1.500 puntos. El martes, ya estaba allí el objeto virgen y agregando 10% al cierre del Merval, podía coronar -sosteniendo el ritmo un par de ruedas más- ese arribo a una centena inédita, que no lo era la del 1.400, sino que se había alcanzado y perdido luego, para reconquistarla después.
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Todo al son de la partitura del canje de deuda, que tuvo puntos bien remarcados en un primer estimado entre 30% y 32%, desde el conteo inicial de la caja, que fue elevado el lunes pasado por el propio ministro de Economía a 35% y rematado el martes, cuando arribaban las novedades de Nueva York acerca de un nivel que estaba por encima de 42%. Demasiado en tan corto lapso, una escalera que comenzó suave y después salteó escalones de manera asombrosa. La plaza, visto el origen de cada una de las especies, se dispuso a no dudar de ninguna y a obrar en consecuencia: el corolario fue ver un martes de gloria para los tesoreros de la Bolsa y el Mercado de Valores, cuando el volumen cantó un «bingo» de más de $ 140 millones solamente para acciones. Y con el listado ponderado de las líderes dando un respingo de más de 3%, viéndose la gran base en las tres esenciales. Prueba notable de que entraba dinero fuerte y debía encontrar las puertas abiertas de par en par, para asumir posiciones. Sabiendo que tales puertas son las tres que gobiernan los negocios de estos tiempos.
Una rueda a la que no se le podían hallar rajaduras, porque habían realizado los pasos clásicos: A) contar con una novedad de gran peso, impactante y sorpresiva, acerca de un tema que hacía contener el aliento. B) Ir decididamente a la compra de posiciones. C) Encontrar una plaza insuficiente para abastecer, porque la propia oferta advirtió que se la llevaban puesta en cada oleada tomadora. Fueron $ 143 millones de efectivo, más de 50 millones de dólares en una rueda: cuatro veces el promedio de las ruedas de todo enero. Como salir de primera marcha y pasar a cuarta pisando la tabla. Antes y después pueden resultar ruedas con algunos bemoles, no redonditas, pero la del pasado martes resultó armoniosa y lógica, clásica en sus reacciones, contundente en resultados y como una de los buenos viejos tiempos. Que la forma y la tecnología pueden cambiar: la Bolsa, no. Informate más
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