17 de marzo 2005 - 00:00

Cupones bursátiles

El terrible inicio de semana, agregando a la durísima cuenta de la etapa anterior -que era de 9%- más de 4% de caída en una sola rueda, traía consigo varias consideraciones de las triviales y una imagen de fondo, a la que había que corroborar con algunas fechas más.

Si decimos que lo del lunes fue peor que lo anterior, no tiene que ver con el porcentual, sino con los extremadamente bruscos sesgos en precios y -en especial-con una ofensiva vendedora, a la que no podía presumirse desde el atalaya del viernes previo. Esto convirtió en más difícil de asumir la rueda donde se daba comienzo a otra etapa de marzo. Porque el viernes, a pesar de haber agregado algo más de 2% de baja a la semana, se había podido ver un primer intento de rebote después de la paliza de días anteriores y un volumen que contraía en buena medida, como diciendo que el centro del vendaval vendedor podía estar quedando atrás. Y que, al menos, un amesetamiento estaba cercano. Probabilidad que estaba con la expectativa de que fuera el lunes y que se derritió completamente, frente a la realidad de un mercado que se desempeñó en cotizaciones y que no se detuvo en entrega de oferta, hasta rondar los $ 110 millones de efectivo; inyección desmesurada de posiciones, después de haber transitado una semana entera de oferta grande permanente. Obviamente, los comentarios pasaban por saber cuál sería la nueva medida firme del Merval, el piso que no tuvo ninguna resistencia al ser perforado primero en la zona de los 1.500 puntos y, a poco de andar, horadando la zona de los 1.400 con entera endeblez de trincheras. Era difícil asimilar que algunas ruedas más atrás, el índice se iba arriba de los 1.600 puntos con gran agilidad: y que se rebajaba en dos centenas, al estilo Carlitos Balá: «Más rápido que un bombero...».
 
Que si el deslizarse de Renault, 11% de baja en un día, que si el derrape de la trilogía básica de Galicia, Acíndar y Petrobras, y los comentarios sobre el enorme volumen realizado con mercado cayendo más de 4%: una aleación terrible, como siempre lo es cuando los indicadores marchan opuestos. A la inversa del viernes, donde el Merval también decaía: pero el volumen iba en fuerte descenso. ¿Qué sucedió en el fin de semana, que cargó de mucho más nervios a la oferta?

Esto queda en manos de la noticia del contexto, la de la política del «apriete» a las empresas, la imagen de un poder perdiendo los estribos y esa postal de treinta años atrás, que no resulta vitamínica para el capital. Pero, lo que corrió por el fondo del movimiento es si lo de febrero deberá quedar dibujado como una simple «burbuja», que se infló y explotó por propia madurez y al terminar lo que la llenó de aire: o si existen chances de empalmar «con algo».

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