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Es lo que hay. No le busquemos demasiado la vuelta, es el espejo inapelable de tantos cabos sueltos, que continúan sin poderse unir en todo el contexto. Si se le agregan condiciones del mundo -a las que siempre hay que tener bajo presunciones de cambio, como ahora sucedió- que tornan a ser menos positivas para nuestras necesidades, se formaliza un frente adverso capaz de generar exactamente lo que armó un movimiento del piso, placas que se reacomodan, hasta que aparece una ola gigante vendedora que deja todo bajo el agua en un corto lapso. Tan corto, que no da para imaginar estrategias o defensas, aparece y ya... Ingresando en abril tenemos un mercado en la zona de finales de 2004. La ola se llevó el ensueño y los días venturosos del operativo canje, al que -vaya paradoja-también le llegó una ola que pone en duda su éxito.
Si hasta Alfonsín -días atrás en un programa de televisión- solicitaba que se dieran a conocer planes, lineamientos a cierto plazo para saber hacia dónde se dirige esto, imaginemos qué grado de desconcierto está imperando en lo que hace a empresas y mercados. Cierto es que la más de las veces los políticos quieren conocer planes para poder deshacerlos después, (y el exitoso austral inicial, bien puede dar muestras de ello). Pero, el caso es que todo da la impresión de haber hecho un trayecto de mayor a menor, como en los peores años de la Bolsa y cuando lo más rescatable pasa por enero-febrero y se termina en diciembre pidiendo agua. Como que estos gobernantes, de los que se esperaba que ganaran en experiencia y dieran un salto de calidad, se movían de modo más convincente cuando todavía debían colocar al país en orden y sacarlo del desorden anterior, que a medida que se fueron quemando etapas.
Existe un desencanto que flota, que no se transforma en malestar evidente porque algunas variables todavía se aguantan, pero que nos predispone a que deberá existir algún golpe de timón -o, al menos, de efecto- y que resulte apto para cambiar la dirección de las «expectativas racionales»: que se van apoderando de sectores clave en la vida económica. Un paso previo a que el engranaje se empaste.




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