Sin coincidir en los tiempos semanales, se dio la coincidencia de un mes de junio que comenzó con ímpetu muy similar al de mayo. En el período pasado, la semana inicial pudo componerse de cinco ruedas; en cambio, la actual primera fase del mes pudo tomar nada más que tres jornadas. Pero en mayo el grueso de lo conseguido por todo el trayecto se pudo lograr con un arranque a toda marcha y con una semana inicial donde se logró un saldo de 6% de suba en el Merval. Ahora, con solamente tres fechas, se conquistó la mitad, pero teniendo como gran estrella, y superando inclusive a lo de mayo, a esa rueda del día jueves 2 de junio con $ 110 millones de efectivo. En porcentuales alcistas, fue mucho más liviano lo de ahora, por cuanto en mayo se abrió con 2,25% de aumento en un día, el 2, y se sumó otro 2,7% el día 4. Entre medio, un buen nivel de 1,85% y que formó un notable trencito de aumentos eslabonados.
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Para la segunda semana de mayo la tónica se había encalmado bastante, con tres ruedas bajistas, pero a través de una sola de notable factura -el viernes 13- se pudo conseguir un leve resultado positivo de 0,7%. Ese viernes vio trepar al mercado en 3,6%, con muy entusiastas $ 93 millones de efectivo. En lo que respecta al trayecto extendido de estos meses intermedios del año, hay que decir que mayo resultó más favorable que junio. Con 10% de saldo reciente, han resultado 9 años de signo a favor en acciones, contra solamente 6 períodos anuales contrarios, tomada la estadística desde la bisagra de 1991 en el historial hasta ahora. En cambio, los cursos del sexto mes están recogiendo 8 recorridos anuales con bajas y solamente 6 con aumentos, quedando pendiente cerrar el presente junio. En una primera parte, desde 1991 hasta 1995, parecía resaltar una relación causa -efecto que realizaba una especie de tándem entre los dos meses, como si mayo obtuviera ganancias importantes que disparaban «toma de utilidad» profunda en junio. Posteriormente, se dio una asociación en el tipo de signo; si mayo era positivo lo seguía junio, o si era negativo se extendía la caída al mes siguiente. En la historia reciente, se obtuvo un buen canto a dúo de los dos meses, porque en 2003 la suba de mayo con 6,6% se vio amplificada en junio: 12,9%. En 2004 resultó otro cantar en pareja, pero con signo adverso para el Merval. Una fuerte caída de 11,6% en mayo, que siguió -leve- en junio, con 0,75%. Y ahora proviene la plaza de un excelente rendimiento del quinto mes y 10% holgado de utilidad, dejando abierta la coincidencia de que junio responda en la misma dirección. También, es cierto, lo notorio del incremento podría retrotraernos a aquel quinquenio 1991/95: en tal caso, la posibilidad de la «toma de utilidad» que aqueje al sexto mes. (Quedará al lector la carta de elegir a qué estímulo responderá junio.)
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