Los cambios de tónica en el mercado bursátil se asemejan más a golpes de humor, que de fundamentalismo o técnica.
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Tanto aparece una rueda anodina, falta de oxígeno, arrastrándose por el horario que luce interminable. Como, al sentirse en un derrape peligroso, se tensan los indicadores a la vez siguiente. Lo que da como para ver subir de $ 47 millones a $ 77 millones, el efectivo accionario de una rueda para la otra. ¿Qué activó, de una tarde a la rueda del día posterior, de tal manera a los operadores?. Es difícil de entender, a no ser por argumentos frágiles y que se suelen acomodar a los resultados. Una declaración política, una medida menor de la economía, o bien alguna expresión de ciertos funcionarios.
Pero, en ese corredor donde se debe andar con la rienda corta, todo parece cobrar forma de natural, y no lo es. Una plaza que trabaje a convulsiones, puede que esté representando a un país que actúa dentro de esa fisonomía. Y por tal aspecto, el del espejo tradicional, es que se continúa hallando el modo de justificar la anarquía de direcciones en que se revuelca el mercado cada semana.
Si se pueden hallar noticias en pro, es mínimo ante las que siembran temores. Un caos boliviano, la probabilidad de una región que deberá asumir que se termina el gas barato para poder asistirse. Los conflictos interminables y donde los gremios comunes hacen de piqueteros, como para acrecentar el disloque ciudadano diario.
El fondo a generarse a partir de cargarle la romana a la industria, con tarifas especiales de la energía, lo que se irá derecho a costos y a precios: pero, todos los analistas insistiendo en que todo estará bajo control. El ciudadano prudente, ni qué hablar del inversor ilustrado, ante ello dirá: veremos... Se puede opinar que existe un trasfondo de mercado como para querer salir hacia arriba. Pero, más de una rueda, parece querer demostrar lo contrario: como la del martes y donde debió hamacarse la plaza subiendo a $ 77 millones en giro, nada más que para poder asimilar las ventas. El índice Merval fue claro al respecto: sólo se marcó con 0,3% y denotando una lucha de fuerzas parejas. Si hay quienes las toman, aquellos que les dan están en el escenario y actuando de continuo. Como si existiera una división de opiniones en blanco y negro, que después se permiten acordar los miniciclos: como para darle una razón de ser, a operar semanalmente en el mercado. Lo cierto es que la plaza pretendió subir cómodamente de los 1.500 puntos, para después verla luchar en la zona de abajo y con esfuerzos de órdenes para sacar los alerones. El martes resultó una fecha intensa, de no haber surgido un ritmo tomador como el que se hizo presente, era una clara rueda a la baja consecutiva. Acaso en ese esfuerzo pueda residir un logro, que debería cristalizar en días siguientes, si es que la oferta se tranquiliza un poco.
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