¿Qué tipo de guarnición desea llevar, junto con la baja de 4% semanal en el mercado?... Puede optar por lo político, donde se respaldan listas electorales por decreto. O un nuevo cruce de floretes entre De Vido y Lavagna, con el ministro de Economía debiendo admitir -sin ponerse colorado- que, en verdad, «su» inflación estaba mal calculada. Si el inversor lo prefiere, puede hacer uso de alguna nueva medida financiera: como el colocarle trabas a la libre circulación del dólar del exterior, bajo el lema de no querer «especulaciones» y como si afuera estuvieran matándose por venir a arriesgar a la Argentina: con lo voluble de sus normas.
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Acaso puede probar un nuevo gusto: el del «anillo de la energía», una ingeniosa dialéctica por medio de la cual varios países forjarán un circuito, pero Bolivia deberá resolver su situación como protagonista esencial. La causa sobre la caída a pique del mercado en las últimas ruedas, tras sostenerse con lo justo en días previos, y los porqués para ver fluir tantos vendedores no resultan tan evidentes: como la simple verdad de los indicadores. En todo caso, cada operador enarboló la guarnición que más se adaptaba a sus gustos, para acompañar al amargo menú principal: la caída.
Un 4% en la semana, que no sufrió sólo porque al índice brasileño le fue todavía peor (como en el fútbol) se hizo sentir hondo aquí: porque chocó de frente con una corriente favorable que parecía haberse instalado en el ánimo de muchos, a partir de primeros días de junio. Sin saberse tampoco debido a qué, lo cierto es que corría la voz sobre un mercado que iría camino a los 1.600 puntos, casi de modo lujoso. Y lo que apareció fue como para dejar una estela de decepción, viendo de qué manera se entregaban posiciones a pesar de la baja en las cotizaciones. Los únicos contentos fueron los tesoreros de las entidades bursátiles, dispuestos a poder contar «derechos de mercado» de modo suculento. Es que el monto de negocios accedió a buenas cifras y las sostuvo, viéndose las ruedas pobladas entre los $ 77 millones y hasta cerca de $ 90 millones, de efectivo, mientras los precios bajaban, los montos sabían, estando allí la peor de las señales. Y lo más inquietante del momento, ya que la plaza rompió hacia la baja de modo entusiasta, quebrando un principio de paridad que primero acompañó al proceso semanal. Si había que encontrar un rasgo positivo, fue que el viernes se retrocedió menos en cotizaciones, a raíz de un decrecer de órdenes -unos $ 10 millones y que pueden haber correspondido a vendedores más «secos». Quizá, lo que habilite a ensayar algún repuntar que quite el riesgo de seguir acercándose a la marca de los 1.400 puntos, como culminara el viernes. Será semana con condimentos picantes.
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