Pareció que un nuevo miniciclo se iba completando, cuando el mercado decreció el martes hasta apenas los 1.416 puntos, llegando algo así como un reflejo condicionado, y ante el cual, al sonar una chicharra virtual, salen tomadores a rehacer posiciones. Hecho que nos devuelve a la teoría de tal tipo de recorrido, que se parece a un subterráneo: el coche que llega a una terminal es el que vuelve por la vía contraria para completar el circuito permanente. Si hubiera que demarcar el terreno del juego, podríamos situarlo entre esos 1.400 y algo más de 1.500 puntos, con un ancho -representado por el volumen en danza- que suele moverse entre mínimos de $ 45 millones y máximos en torno de los $ 80 millones: a veces rebasados en ambas puntas, ya sea por un pasarse de «rosca» de la oferta en la toma de utilidad como por un exceso de entusiasmo en la trepada. Que, en definitiva, aunque el viaje parece diagramado y previsible, suelen estar los que se dan «manija» sobre la base de la pasión. O los que exageran los movimientos, por ser demasiado impulsivos. Siempre con la advertencia necesaria, los efectos colaterales que pueden hallarse en el periplo, de que toda novedad ingobernable especie que pueda poseer cierta carga extra, en alguna direcciónes capaz de sacar de las vías al consabido ir y venir, como si al subte le fabricaran un par de estaciones nuevas, impensadas.
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En tanto, siempre está latente la idea de ver al índice abandonar la ruta desgastada y dirigirse a zonas superiores, como sería quebrar los 1.800 puntos. Por ahora, la cuestión está mitad por mitad; se continúa moviendo en una banda determinada, y tanto está presente el quebrar los máximos como el perforar nuevamente hacia abajo. La palabra final la tendrá el contexto, lo político, lo económico, lo financiero por añadidura. Habrá que aguardar por causales más determinantes que el lanzamiento de un candidato menor o por medidas de rutina; una cuestión que llegue a hacer huella en el mercado y lo haga funcionar más allá de lo programado. Para la etapa gris que se vive, no está mal poder conservar un terreno demarcado y que allí se hagan negocios pequeños, en ambas puntas. El que puede tomar el ritmo apropiado y comprar abajo, vendiendo arriba, con sentido del «timing» en ambos casos, puede ir acumulando utilidad que se convierte en importante, si los aciertos son mucho mayores que los errores. En cada abrirse y cerrarse de un miniciclo, se adosan distintos argumentos tomados de la actualidad, como para darle justificación a la suba o a la baja. Pero, cuando el ir y venir se hace sistemático, casi rutinario, hay que pensar que a los resultados se les aplican los motivos, y no a la inversa. Como para no creer en un mercado flojo ni firme. Informate más
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