Cupones bursátiles
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Un programa financiero que no alcanza, pero tranquiliza los ánimos
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Escala mínima viable: las claves del paper con el que Milei y Reidel buscan dar sustento teórico a la desregulación
Como era de esperar, ante cámaras y micrófonos representantes de entidades ponderaron la gestión del saliente (con generalidades, sin poder mencionar ninguna idea profunda químicamente para del ex ministro y obviando los desaciertos). Y, a renglón seguido, reconocer en la flamante sucesora todas las aptitudes necesarias para su gestión. Esto, como siempre también, difiere bastante de lo que se va a poder oír en cualquier pasillo, o reuniones de escritorio de empresas, organizaciones, o analistas. Priva en casi todos la extrema prudencia, visto que se trata de una política donde se debe estar con ella o considerada en contra. Se venía de un discurso donde la voz presidencial había quebrado el cristal de los supermercadistas. Lo que bajaba de ello era la orden tácita de subordinarse, por las dudas...
Los operadores bursátiles deberán desandar lo que resta del ejercicio, en acertar con el andarivel que se tomará desde ahora. Decir que todo es simple, que resultará una continuación de lo que se hacía, es demasiado lineal para creerlo. Arriesgarse a pagar cierto sismo de expectativas, locales y externas, desprendiéndose de un ministro de Economía, debería ser en procura de que nada, o buena parte, siga igual. Y esto, de modo independiente a como prosiga la tónica de corto plazo, que es perfectamente manejable. Cuando tantas veces se repitió que esperaban las elecciones, para quitarse de encima Lavagna la confirmación trajo sorpresa igual. Fascinante.



