27 de diciembre 2005 - 00:00

Cupones bursátiles

Se va la última del año... con el mercado que se debate entre la posibilidad de mejorar las cosas en el índice precios, asistido por menguadas huestes compradoras. Ergo, todo parece apuntar a que el destino del raid final esté básicamente en manos de la oferta. Permitiendo hacer mucho con poco, recogiendo velas si no encuentra el caudal apropiado que evite el deterioro de las cotizaciones. A tal relación se sintetiza el trayecto de diciembre, dejando de lado aquellas ruedas excepcionales y que respondieron a un motivo expreso, luego diluido.

La alternativa a esto, en los últimos momentos, sería una voluntad de carteras mayores por corregir hacia arriba y que lo que esté invertido en acciones posea un remate de ejercicio más decoroso. Que puede derivar de una puesta en escena prefabricada, hueca, aunque igualmente eficaz si de lograr el solo objetivo se trata. Después de todo, es el esfuerzo de unas pocas ruedas finales de 2005, porque a partir del 2 de enero de 2006... será un tema del otro ejercicio. Algo así como lo que se tramó para el pago al FMI, pretendiendo que la erogación resulte un asunto a tratar en el otro presupuesto. En tal caso, lo bursátil correría parejo con una estrategia que es éticamente objetable (porque se trata de maquillar la realidad, utilizando la diferencia cronológica) pero adecuada para quienes pretenden arribar a los fines, utilizando cualquier medio.


Por la tarde, hoy, se llevará adelante la segunda de las cinco fechas finales. Casi podríamos quitar la quinta, en virtud de lo que se vio en el viernes previo a la Nochebuena. Desde aquí hasta el jueves deberá develarse qué camino y ritmo de marcha adopta la plaza local en sus dos indicadores. Subir sin volumen precisaría de mayor contracción de la demanda, para que el efecto multiplicador de escasas órdenes de compra origine alza de precios acentuada. Y esto representaría la alternativa «B», quedando en pie la original, previa, de ver desarrollos faltos de fuerza y livianamente corregidos.

Será medianamente interesante comprobar cuál de las tres opciones dará color al remate de 2005, tanto como para inventarnos un jueguito que sacuda en parte la modorra que se ha vivido, en la zona que debía resultar como la más alta del ejercicio. Quizás, una cuarta alternativa resulte que, por ciertos aspectos fiscales, el interés de las mayores carteras no pase por el aumento, sino por el descenso de precios. Tal estrategia, también éticamente deplorable, fue utilizada en unos cuantos ejercicios del pasado y donde convenía un mercado que finalizara de frente gacha.


No hay mucho por decir de la tendencia de fondo, la que no se modifica con estrategias cortas, o maquillajes interesados, todo lo que excede el corto plazo está muy sobre ascuas: las que proporcionan el sinuoso camino que se ve por delante, en el país.

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