24 de febrero 2006 - 00:00

Cupones bursátiles

Nuestro mercado bursátil dio pasos atinados -algo que no siempre es factible de observar- y en plena asociación con aquello que mandan las leyes de oro del sistema. Primero consiguió fugarse en ascenso, a favor del muy poco caudal de oferta y en un día donde no habría participación abierta, sino concentrada en el ámbito local (lunes).

Después, y cuando las dudas razonables aguardaban qué sucedería para apuntalar esos precios que habían volado sin tener alas, pudo calmar las inquietudes desarrollando una rueda muy activa en órdenes. Que no solamente asimiló lo que aparecía en venta, sino que tuvo un resto para agregar otra suba a la anterior (martes). Pero el esfuerzo de pasar de $ 25 millones a nada menos que casi $ 90 millones, de un día al otro, dejaba el compromiso de tener que volver a mejorar cifras de negocios si se quería intentar otro agregado al Merval. A cambio de esto, se produjo un dejar filtrar por los precios, decayendo 0,9% en el índice y con el volumen arrugando a los $ 66 millones. Precios y volumen en la misma dirección, un clásico de los mercados que responden bien, evitando el riesgo de dilatarse más y tener que pagar doble en fechas siguientes, en cuanto a las bajas.

Esto último, el miércoles, donde en tres ruedas sucesivas se vieron tres facetas distintas, de las mil y una caras y variables que puede presentar una Bolsa. Subiendo primero en precios, apuntalando con negocios después, culminando por sacudir el árbol y dejar que ciertas ventas hicieran las diferencias, sin forzar más volumen. En el ida y vuelta del periplo, una clara diferencia a favor, para recortar camino de pérdidas en febrero.  


De allí en más, no sabemos del desarrollo a que debió asistirse en la rueda del jueves y de qué modo habrá quedado el escenario para hoy. Pero, cuando se puede visualizar un desempeño que responde a principios básicos y resiste el análisis racional, resulta bastante más consistente lo que se consiga.

Faltando muy poco para cerrar el mes, ahora penetramos ya en la zona de los «milagros por un día», vistos con bastante frecuencia y cuando se crea un impulso extra y puntual sobre las ruedas de clausura, para que el índice diga lo que las carteras quieren oír.

Generalmente, las fechas inmediatas del otro mestienen poco que ver con tales armados, que sirven a un propósito expreso pero no representan el verdadero fondo del mercado. Rescatamos hoy ese trencito de tres vagones descrito entre lunes y miércoles como una muestra rescatable de un período que tuvo de contrapeso ciertas ruedas totalmente inexplicables (como las que explotan en volumen, para caerse de inmediato). Febrero mostraba un semblante bastante más fiero en ciertas zonas del mes, el que se fue suavizando oportunamente. Un logro.

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