12 de junio 2006 - 00:00

Cupones bursátiles

Hoy podríamos considerarnos contentos porque los fondos internacionales que invierten, y se cubren, en todo el mundo, han registrado las menores caídas en los de nuestra región. Pero es para pensar si conviene estar en el listado de los menos sufridos, o entre los que acusaron las heridas mayores. Como suele suceder entre las especies cotizantes individuales, los papeles que más se aguantan en seguir la tendencia son después los más atacados por la oferta, que suele cometer el dudoso accionar de vender de los que están mejor -y suelen ser los mejores- para seguir soportando, y protegiendo a especies de muy vidrioso abanico de virtudes.

Son las «manías» -si se las puede así llamar- en el glosario bursátil, que incluye varias otras. A la vista del análisis racional, como muy difíciles de explicar (y mucho más difíciles, de entender).

Otra, de las más frecuentes, es cuando el mercado se viene ladeando, en falsa escuadra, y se decide a ponerle el pecho a la tendencia: comprando posiciones y promediando hacia abajo. Para muchos, un seguro camino a la ruina. Los más tocados por la suerte, acaso pueden haber realizado la estrategia cerca de cuando se esté por dar un vuelco: y salen con bien, pudiendo empezar a vender desde las posiciones más acomodadas del promedio realizado.

Los verdaderamente grandes en este juego, que no son los que solamente realizan análisis para vivir de eso, sino los que detrás de las palabras colocaban dinero en grandes cantidades, aconsejaban todo lo contrario: si se trata de comprar « promediando», siempre debe hacerse con mercado de tendencia alcista: firme y definida. Y nunca dejar aflorar el orgullo, o el capricho, queriendo discutir con el mercado y oponiéndose a una racha claramente negativa. Porque, lo mencionamos antes, puede ser el camino más directo a la ruina.  


Retomando el inicio, uniéndolo con las preferencias nuestras de llegar -cuanto antes- a una zona donde los pisos puedan volver a considerarse firmes de verdad, de pronto hay que tener más cuidado si en nuestra región los fondos han sufrido menos, porque pueden ser víctimas más maltratadas, si es que otras zonas han llegado a perforar mucho los niveles técnicos. Y es cuando los «genios» administradores juegan la carta de ya no liquidar más de los más castigados, pero se abalanzan con los que han sido menos vulnerados.

Esperar, sin dramatismos, por los verdaderos pisos firmes puede ser el «click», todo lo que se precisa para desplegar -sin titubeos- un buen contragolpe del inversor y utilizar todas las herramientas: desde la compra simple, hasta el promediar hacia arriba, o inclusive ensayar la riesgosa «caución».

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